El artista pide «Que la dejen así»

«Todo esto me asombra y preocupa porque la ciudad de Esmirna que yo he conocido era un lugar abierto y lleno de vida, tan actual como Barcelona, Marsella o Roma —aseguró el escultor—. Es triste que el fundamentalismo musulmán esté cambiando los hábitos y coartando las libertades... Por eso les he dicho a las autoridades que me han llamado con la intención de rehabilitarla que la dejen así, para que la gente pueda ver cómo ha sido este salvaje atentado contra el arte».
