CULTURA
Un mensaje que perdura 111 años después
La Hemeroteca de la Biblioteca Nacional acaba de digitalizar la colección del ‘Mensajero leonés’, periódico en el que escribieron muchos miembros de la florida generación de intelectuales locales de principios del siglo XX

El periódico incluía esquelas en su portada y adjuntaba algunas como la del papa León XIII. DL/ G. F.-LLAMAZARES
e. gancedo | león
El calificativo de pioneros no sólo deberían merecerlo los descubridores de lejanas tierras o aquellos que lograron sintetizar tal o cual enzima, sino también todos los que abrieron caminos cuando sólo existían trochas pequeñas y casi impracticables. Por ejemplo, los responsables y artífices de medios de comunicación de cuyo nombre prácticamente no queda memoria pero que cumplieron su función social y resultaron útiles a los lectores de entonces. En esta tierra, una de esas cabeceras fue Mensajero leonés, cuya colección acaba de ser incorporada a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional para su consulta libre a través de Internet.
¿Qué era el Mensajero? Su historia la recuerda el investigador y escritor Javier González Fernández-Llamazares, y la pone en contexto: «A comienzos del siglo XX, dos periódicos republicanos se repartían el protagonismo de dichas ideas en León. Eran El Porvenir de León y La Democracia. Para contrarrestar tamaña influencia se funda en 1902 un periódico llamado León Católico, de efímera vida, ya que dejó de editarse en abril de 1903». «Es entonces cuando un ilustre leonés llamado Clemente Bravo Guarida pone en la calle un nuevo periódico de orientación católica llamado Mensajero leonés», con el fin, como exhibía en su primer número y repasa Fernández-Llamazares, de «huir de cuanto divide y empequeñece. No seremos, pues, políticos afiliados a ningún partido».
Clemente Bravo, autor de obras como El paso honroso de Don Suero de Quiñones, Problemas pedagógicos, Un rincón en la montaña o la sumamente interesante y digna, hoy, de rescate La imprenta en León, falleció prematuramente y la dirección pasó a su hermano Miguel, gran divulgador de las cosas leonesas. «El diario se conserva físicamente, en buena parte, en las dependencias del Instituto Leonés de Cultura y es por tanto un documento imprescindible para recomponer minuciosamente la historia leonesa que va de 1903 a julio de 1906 —comenta Javier González—, una época en la que, por ejemplo, las elecciones generales de España de 1903 tuvieron lugar el 30 de abril por sufragio universal restringido a los varones, fallecieron el papa León XIII o el político Francisco Silvela, y se respiraba aún el escepticismo y la desilusión de la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas».
Pero el periódico también daba cuenta de «las grandes degollinas» de Marruecos e incluye muchas anécdotas interesantes, como cuenta el autor de Crónicas de la burguesía leonesa. «Por ejemplo, informaba exhaustivamente de los libros leídos en la biblioteca municipal y, nada más comenzar su andadura, anunciaba que ‘en la imprenta de este periódico se necesita un chico que esté bien impuesto en la distribución; se le dará jornal’».
Firmas de prestigio
En el Mensajero firmaron innumerables intelectuales muy conocidos en su época (Germán Gullón, Fernando Soldevilla, E. Bustamante, J. Díaz-Caneja...), pero Fernández-Llamazares destaca sobre todo dos: Isaac Martín-Granizo, «a quien el oficio le venía de familia, pues Sabas, su padre, fue otro pionero y pilar fundamental del periodismo leonés», y quien llegó a publicar sus obras completas en dos tomos «de prosa, cuentos y artículos humorísticos». Y Alberto López Argüello, escritor y ganador de premios como el del Casino Hispano-cubano de San Luis —dotado con mil dólares de la época—, entre otros. «Todos hoy desconocidos casi en su totalidad pero escribieron mucho y muy bien», como defiende el investigador.
El Mensajero, de cuatro páginas, ha sido digitalizado en esta última hornada junto a otros 26 nuevos títulos —alguno tan ilustre como los textos completos de El pobrecito hablador, de Larra—, en total 983.508 páginas. Así, la Hemeroteca cuenta ya con 1.708 obras, entre ellas otro precursor de la prensa leonesa aún más antiguo, el Fray Gerundio (1840-1842). Pero además González Fernández-Llamazares puntualiza que el Mensajero fue germen de este mismo periódico, Diario de León, el decano de la prensa provincial que el pasado mes de febrero cumplió 110 años: «Fundado en 1906, publicaron en él y fueron sus sólidos pilares los propios Martín-Granizo, Alberto L. Argüello y tantos otros colaboradores del Mensajero que siguieron ejerciendo en él su actividad periodística», enlaza este buen conocedor de las familias más influyentes del León de los dos últimos siglos. Y de ese magma creativo surgiría también, «no lo olvidemos, la base de una de las revistas mejor ilustradas de España durante los años que van de 1923 a 1925, Vida leonesa».