PATRIMONIO
El retablo que salvó un pueblo entero
Los vecinos de San Miguel de Montañán pagaron de sus bolsillos los 6.000 euros que ha costado restaurar el retablo de la iglesia, pasto de las llamas en 1936 tras un funeral. Después de tres años de trabajos, ya luce como al principio.

Una de las doce tablas que ha restaurado en León el Centro para la Conservación del Patrimonio Diocesano.
PABLO RIOJA | LEÓN
Fue un funeral el que a punto estuvo de llevarse el retablo de la iglesia de San Miguel de Montañán a la tumba. Algunos velones y más de un descuido quemaban hace ahora 80 años una obra en cuya parte inferior se alojaban media docena de tablas de los siglos XV y XVI. Precisamente esas tablas volvieron a su lugar de origen el pasado miércoles después de tres años ‘en la UCI’ del Centro para la Conservación del Patrimonio Diocesano. «Estaban en muy mal estado, negras y muy dañadas a causa del fuego», puntualiza la restuaradora de la Diócesis de León, Marta Eva Castellanos.

La iglesia de San Miguel es de estilo románico mudéjar. F. OTERO

Vista panorámica del retablo después de las obras. F. OTERO

Restaurar cada tabla ha costado 500 euros a los vecinos. F. OTERO
Devolverlas a su estado natural costó alrededor de 6.000 euros —500 por cada tabla— según confirman desde el Obispado. Una cantidad que, a diferencia de otras actuaciones, no se ha sufragado con fondos de la diócesis sino que han sido los propios vecinos de esta localidad perteneciente al municipio de Joarilla de las Matas quienes decidieron pagar de sus bolsillos la restauración. «El esfuerzo de los fieles es un ejemplo de amor a su patrimonio», afirman desde el Obispado. Aunque en verano la población se duplica, en San Miguel apenas viven medio centenar de personas durante el resto del año. «Todos hemos participado en mayor o menor medida y también gente natural de aquí pero que vive en otros lugares», confirma Sabina.
Otras ‘derramas’
Un amor incondicional hacia su templo. Sólo así se explica la iniciativa de unos vecinos acostumbrados a pagar las mejoras en esta iglesia de estilo románico mudéjar puesta en pie en el siglo XII. «Hace poco se arregló todo el suelo del templo», confirman varias personas del pueblo. Y por lo que cuentan todo indica que no será la última vez que ‘hagan una derrama’ más divina que humana. De hecho aún falta por intervenirse parte del retablo. «Encima de las tablas se encuentran otros ornamentos y cuadros que también se restaurarán», recuerda Marta Eva Castellanos. Sí se ha intervenido en varias pinturas y remaches «retocados de aquella manera tras el incendio en un afán desinteresado de algunos feligreses por darle otro aspecto, pero sin que fuesen realizados por un profesional», relata la restauradora.
Las doce tablas, al igual que el resto del retablo de San Miguel de Montañán, «ardían en 1936» —recuerda otra vecina de la localidad leonesa—. Pero «no por la maldita Guerra Civil», sino durante un entierro. Todas ellas se han tratado minuciosamente en la capital leonesa y ahora pueden contemplarse sus motivos sin problema. Algo que hasta la fecha se antojaba casi imposible en la mayoría de ellas.
El famoso arcángel que da nombre al pueblo preside y «protege» también la iglesia y a sus habitante. De hecho uno de los tablones que han regresado de su particular ‘infierno’ muestra a San Miguel combatiendo contra las fuerzas del mal. Una batalla sin fin que parece haberse trasladado de las historias bíblicas a la actualidad. Hay en el pueblo quien asegura que el templo se salvó gracias a la intervención del ángel, capaz de burlar las malas artes del demonio. Leyendas... sentencian otros. Sea como fuere, lo que sí es cierto es que la iniciativa de este medio centenar de conciudadanos —y el trabajo de la Diócesis— han devuelto a la vida un retablo agonizante que ve por fin la luz después de años de oscuridad.
