Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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Hay una conducta en lo social que nos sigue anclando en lo peor de nuestros siglos pasados. Una conducta latente en lo primitivo que nos hace creer que para defenderse en una sociedad equilibrada, la fuerza o lo impositivo siempre tienen un valor por encima de todos los demás valores que han conseguido afianzar una evolución en nuestras sociedades y pueblos.

Hay quienes a falta de otros logros, creen que la simple condición genética les coloca por encima de otras personas sin saber que lo que somos ha sido fruto del desarrollo intelectual de un ser humano que en lo colectivo ha encontrado su fuerza evolutiva.

Estas cuestiones poco pueden calar en una sociedad si no se fomentan y explican a través de la enseñanza colectiva de los pueblos, si no se dedica un esfuerzo comunitario en limitar la condición bruta de nuestra animalidad para asumir que la importancia que ostentemos en un colectivo estará ligada a otras valías que debemos desarrollar. Y que sin duda ninguno de nuestros valores se pondrán por encima de los valores paralelos de otras personas. ¿Es más importante patear un esférico que saber realizar con esmero el alimento vital que sostiene medio planeta?

A pocos niños se les enseña la relevancia del oficio de panadero, pero todos quieren un triunfo cósmico en el fútbol. Ésto, no es obra de la casualidad, es consustancial al sistema de valores que vamos imponiendo como comunidad.

En lo referente al género nos pasa un mucho igual. La cantidad nos ciega el valor veraz de las cosas. Por si no lo saben (que no lo sabrán) éste año el equipo femenino del Athletic Club ganó la liga y en la rueda de prensa que organizaron no acudió ningún medio de comunicación. Las campeonas de liga se quedaron ausentes del imaginario colectivo no por no haber logrado un mérito tan sufrido como el de sus compañeros, sino porque la invisibilidad que se genera al deporte femenino es total y ejercida con recelo y premeditación. Este mismo año la selección española de gimnasia rítmica ha conquistado la medalla de oro en el mundial en la modalidad de cinta. Los medios de comunicación nacionales apenas le han dedicado espacio en los periódicos y televisiones, todo lo más espacios residuales y segundos en el descuento de los noticiarios.

La importancia que genera un esfuerzo y su recompensa están tan desequilibrados en cuanto a géneros, que es normal que al final los niños, esos que serán nuestros adultos futuros, crezcan con la idea de desigualdad permanente.

Si las conquistas sociales, deportivas e intelectuales no se visualizan de igual manera entre hombres y mujeres, poniendo los medios necesarios para esta igualdad, la sociedad que formamos seguirá avanzando en una cojera inacabable.

La función del gobierno que abastece de civismo a una sociedad es fomentar el lado más dañado de una educación global.

Como un buen maestro, dejar avanzar las conductas que fomentan lo igualitario y su esfuerzo y vigilar de manera correctora los lugares donde lo arcaico sigue teniendo un poder retrógrado. Ahí es donde hace falta la acción.

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