El Crazy viaja al trópico gracias a Ramón Díez
Lugar: pub Crazy (calle Santa Cruz).
Hora: 22.30.
Entrada: gratuita.
p. rodríguez | león
Ramón Díez iba directo por una carretera que llevaba a Hendrix, tomó un desvío que ponía Antonio Vega, construyó ciudades de cuatro habitantes, se empadronó en Los Flechazos, se perdió en Barcelona, se acostó en León y se despertó en Brasil. No se sabe cómo. Por eso, hoy en el Crazy, aunque sea a lo Joao Gilberto, hay que ir porque será más un Ramón Díez con todas esas mochilas a la espalda. Las de un guitarrista que cuando toca inventa o expone su lenguaje propio. Suena a él.
Ambos caminos, Díez los recorre desde la transparencia. Que es entonces la que, el día que menos pensaba, le inventó como profesor de guitarra, ahora también en la Classic Rock School León. Con tanto, hay que preguntar qué toca en el menú de seis cuerdas y voz, solo, qué es lo que va a hacer. «Versiones de Caetano Veloso, Chico Buarque, Tom Jobim, Nara Leao, Carmen Miranda... Todo brasileño pero con guitarra y voz», dice.
Con el rocanrol en un lugar a la espera, del que asegura que tarde o temprano saldrá, hace falta, lo de Ramón Díez de hoy no tiene nombre. Al menos a la leonesa. Morriña o saudade.
Puede que por eso, porque él lo sentía antes de saberlo, sigue a sus anchas en esta versión brasileña que es la de un leonés que también vale para un roto o un descosido. Y hoy, Ramón sin Mario, le cantará también a él, que puede que esté y seguro que si es así alguna cae entre ambos para pasar estos tiempos inciertos en los que ni Brasil es ya un paraíso. Guitarrista fundamental.