Diario de León

El Museo de Riaño alberga una nueva lápida vadiniense

Procede de Verdiago y está dedicada a un joven de 25 años Los tres nombres que cita eran desconocidos hasta ahora.

Vista de la estela, ya colocada en el recinto. MUSEO DE RIAÑO

Vista de la estela, ya colocada en el recinto. MUSEO DE RIAÑO

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

e. g. | león

El Museo Etnográfico y Arqueológico de Riaño cuenta desde el pasado día 10 con un nuevo ‘inquilino’; una lápida funeraria del pueblo indígena que pobló esta comarca, llamado vadiniense, y que ya han acomodado en el recinto dedicado a una más que notable colección epigráfica relacionada con aquella cultura.

Tal y como informan desde el museo de la localidad montañesa, la llegada ha sido posible gracias a las gestiones de los investigadores riañeses Evelio González Miguel y Pedro Luis González Manuel. La nueva estela vadiniense procede de la localidad de Verdiago, también en el valle del Esla, en el domicilio del vecino Carlos Sánchez, «y servía de cargadero en el hueco de una alacena, en la cocina del edificio», transmitieron, añadiendo que la lápida ya era conocida y estudiada con anterioridad por M. C. González y J. Santos. «La estela, al igual que otras dos halladas hasta el momento, procede del castro próximo al actual pueblo de Verdiago», prosiguieron los responsables del museo, incidiendo en que la insistencia de Pedro Luis González logró que Carlos Sánchez cediera finalmente la lápida al museo riañes.

análisis y traducción

«Se trata de una piedra de las llamadas ‘de río’, en cuarcita de color ocre oscuro con granulación fina; su altura total es de 1,14 metros con una anchura media superior a los 34 centímetros y un grosor de 22. Además, se halla en parte muy ahumada debido a un incendio ocurrido en el edificio del que procede, motivo por el cual también presenta algunos daños que afectan al texto», explicaron a través de un comunicado.

La traducción, llevada a cabo por el investigador Evelio González Miguel —«toda una referencia a nivel nacional e internacional en el campo de la epigrafía vadiniense», como recuerdan—, es la siguiente: «Monumento de Turromo, vadiniense, hijo de Como, de 25 años. Lo puso (el monumento) su hermano Pudes (o Pudeso). Este es el sitio (de su sepultura)».

Para el citado investigador, una de las novedades aportadas por esta lápida reside en su originalidad, «ya que es la primera vez que en la epigrafía de la Montaña de Riaño aparecen nombres como el del difunto (Turromo), el de su padre (Como) y el del hermano dedicante (Pudeso), «por lo que es posible que se trate de un clan emigrante, como ocurre con otra lápida, también de Verdiago, en la que los figurantes pertenecen a la gentilidad de los Orgenomescos, oriundos del bajo Sella, lo que reforzaría la teoría sostenida por el investigador de una mutua migración entre las gentes de ambas vertientes de la Cordillera Cantábrica», comunicaron.

En cuanto al nombre de Turromo, «éste pertenece a la familia onomástica de los tur-os, integrada por el prefijo o raíz turr- y el sufijo -onno. Aunque no tengamos estos antropónimos en la Montaña, sí existen ‘parientes’ suyos como Turanno, precisamente en una de las lápidas halladas en Riaño, Turanto, Turranio, Turrania, Turranius, etc».

En cuanto a la datación, esta es imprecisa, asegura el investigador, entre otras cosas debido a la discrepancia entre los nombres indígenas, en principio primigenios, en comparación con la buena realización de las letras que intuyen una romanización avanzada. «De cualquier forma, se encuentra entre finales del siglo II y el IV», calcularon.

tracking