Aguirre desenmascara el humor de Cervantes
El periodista publica su ensayo más personal, en el que analiza el ingenio del escritor más universal Afirma que, a diferencia de Quevedo, el autor del Quijote destila ternura y compasión, al tiempo que se enamora de sus personajes.

Imagen de archivo del escritor y columnista Eduardo Aguirre. J. CASARES
dl | león
El escritor y columnista del Diario Eduardo Aguirre publica Cervantes, enigma del humor, el que considera su ensayo más personal. El libro se estructura en torno a dos investigaciones. De una parte, analiza, como ya hiciera Nabokov, la famosa anécdota de Felipe III, que al asomarse una mañana al balcón de palacio repara de inmediato en el extraño comportamiento de un joven estudiante sentado a la sombra de un alcornoque, que soltaba carcajadas estruendosas. El rey concluyó que o estaba loco o estaba leyendo El Quijote . Un veloz cortesano corrió a averiguarlo y, efectivamente, el motivo de las risotadas es que el lector tenía en sus manos la citada obra de Cervantes. Aguirre va un paso más allá e indaga qué anécdota concreta provocó la risa del joven. La segunda investigación se centra en cómo un hombre de vida tan desdichada como Cervantes pudo crear la obra maestra del humor.
«El humor cervantino incorpora por primera vez a la comicidad dos valores esenciales: la ternura y la compasión», afirma Aguirre.
El libro, que inaugura la colección de ensayos José Bergamín en la editorial Piediciones, cuenta con prólogo de Víctor Fuentes, profesor emérito de la universidad californiana de Santa Bárbara; e ilustraciones de Ricardo Ranz. El texto —confiesa el autor— reflexiona sobre las cuestiones que siempre han inquietado a Aguirre. Un libro «con varias capas de lectura», por cuyas páginas desfilan desde Woody Allen a Jardiel Poncela.
Para Aguirre, lo que mejor define el humor cervantino es la compasión y la ternura, elementos que no existían anteriormente; al igual que ocurre con la pasión que pone Cervantes en sus personajes. «Cervantes no se amarga, no hay resentimiento. Luego ese mismo humor lo volveremos a ver en Galdós o en Miura, pero no ha sido el camino más seguido por los autores españoles».
Subraya el periodista el hecho de que la obra maestra del humor apenas ha sido analizada desde esta perspectiva; y los pocos expertos que lo han hecho son angloamericanos.
Aguirre, que presentará el libro en la Biblioteca Pública el día 13 y posteriormente en Alcalá de Henares, Madrid, Simancas y Sevilla, cree que su principal aportación a este año en el que se cumple el cuarto centenario de la muerte de Cervantes es, precisamente, aventurarse en un territorio prácticamente inexplorado, como es el del humor en El Quijote .
Aguirre está convencido de que el humor no es otra cosa que una mirada ética sobre el mundo. «Frente a la crueldad y el sarcasmo de escritores como Quevedo, Cervantes resuelve las situaciones dramáticas con ternura». Según Aguirre, si los expertos cervantinos han pasado por alto el humor es porque «para entender el humor hay que tenerlo. El humor no se puede explicar, igual que ocurre con la poesía», dice.