Daniel Ruiz gana el Tusquets con una novela sobre el infierno laboral
m. lorenci | madrid
La gran ola , una ácida visión sobre el infierno del mundo laboral y de la empresa, ha dado al sevillano Daniel Ruiz García el premio Tusquets de novela, que falló ayer en Barcelona su XII edición. Dotado con 18.000 euros en concepto de anticipo sobre derechos de autor, el jurado se lo otorgó por mayoría. En su acta valoró «el original tratamiento narrativo, corrosivo y descarnado, del mundo de la empresa en el que se mueven personajes de la más diversa condición». «Ofrece una visión cáustica y sin paliativos de los nuevos mantras de la motivación, el liderazgo o la capacidad de superación que rigen el ámbito laboral y que ocultan una batalla, a veces sórdida, por la supervivencia en plena crisis» anticipa la editorial. «Retrata de manera imborrable -agrega- los estragos que en algunas corporaciones han dejado los últimos años de crisis económica».
Nacido en Sevilla en 1976, Daniel Ruiz García es escritor, periodista y especialista en comunicación. Chatarra , su primera novela, obtuvo el premio de novela corta de la Universidad Politécnica de Madrid e inspiró un corto de Rodrigo Rodero, multipremiado internacionalmente y preseleccionado para los Oscar en 2006. Ruiz García es autor de otras cinco novelas que le han valido reconocimientos como el premio Villa de Oria, el Onuba , además de ser finalista en premios como el Ojo Crítico de RNE. Su novela anterior, Todo está bien , fue publicada por Tusquets en 2015. Sus cuentos figuran en diversas antologías y colabora en varios medios, algunos digitales, como Estado Crítico , del que es uno de los fundadores.
La gran ola que llega al lector en noviembre, tiene como protagonista a Julián Márquez un trabajador «que está al límite». «Y no sólo por sus problemas domésticos, que son considerables, sino por los del trabajo», anticipan los editores. Director de una de las divisiones comerciales de Monsalves’ una empresa familiar en expansión, «recibe presiones de la compañía porque los números no cuadran». «Casi nada cuadra en su vida, confundida siempre con el trabajo», dicen desde Tusquets.