Diario de León

El ‘tótem’ de Velilla, en la uvi

Murió en 1990 pero cinco años después resucitó convertido en arte. Este icónico árbol de 800 años ha recibido un tratamiento para evitar su deterioro aunque su autor avisa de que podría seguir el mismo camino que el de Boñar.

El alcalde de Cimanes, Andrés García, y el escultor Alonso Santocildes junto al negrillo, de 11 metros de altura. RAMIRO

El alcalde de Cimanes, Andrés García, y el escultor Alonso Santocildes junto al negrillo, de 11 metros de altura. RAMIRO

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E. GANCEDO | VELILLA DE LA REINA

Cuando aquella semilla caída en la tierra empezó a germinar, reinaba en León Alfonso IX, aquel que convocó las primeras Cortes de Europa. El dato es bien elocuente de la antigüedad y el poder simbólico del Negrillón de Velilla de la Reina, olmo de enorme corpulencia que aún hoy sigue en pie, tallado e historiado por el artista José Antonio Alonso Santocildes, y que acaba de recibir un tratamiento de barnices especiales para evitar el inevitable deterioro causado por el paso del tiempo —26 años desde que culminara la obra— y las muchas inclemencias soportadas. Pero cuidados que el escultor considera insuficientes para frenar unas grietas y roturas que podrían provocar que este negrillo riberano siguiera el mismo camino que el montañés de Boñar: en realidad son muy pocos los olmos que siguen en pie en León tras la llegada de la grafiosis, ese mal que los asfixia nada más franquear cierta edad.

Dos imágenes históricas con el árbol aún vivo. ARCHIVO A. SANTOCILDES

Fue en 1990 cuando el Negrillón de Velilla expiró del todo. Las muertes de los grandes árboles pueden ser muy lentas, «y siempre de adentro para afuera», observa Santocildes, así que llevaba tiempo hueco, sirviendo su interior de refugio para las mil travesuras de los rapaces y por fuera acogiendo, desde tiempo inmemorial, los concejos del domingo en la plaza del adrio, todos los paisanos con boina, tapabocas y madreñas. Fue entonces cuando el escultor, que en el año 80 se había casado en la inmediata iglesia de San Pelayo, hoy en peligrosa ruina, propuso convertirlo en obra de arte y homenaje a la naturaleza, la creatividad y la historia. Cinco años duró la intervención y ahí está el resultado, recoleto jardín, escalera de acceso, hito conmemorativo y arbolón fijado al suelo con tirantes y viguillas de acero. «El futuro de esta pieza, que aúna valores artísticos y biológicos, y yo diría que los segundos son más importantes que los primeros, ya no es una cuestión importante para Velilla sino que lo es para toda la provincia», aseveró Santocildes, quien hizo ver cómo mucha gente se acerca al pueblo para contemplar este sorprendente ‘tótem leonés’ pese a que pocas guías y casi ninguna información de las administraciones lo incluyen.

Primera y somera restauración que ha sido posible gracias a los 2.000 euros aportados por la Diputación a través del ILC, como informó Andrés García, alcalde de Cimanes del Tejar. Y quien comenta junto al artista residente en Carrizo la necesidad de elevar una cubierta que proteja la icónica pieza. «He terminado un proyecto de cubierta en consonancia con el estilo de la obra», informó Alonso Santocildes, planos que de momento habrán de esperar una implicación seria de las instituciones —con el árbol y con la iglesia— para hacerse realidad. Y es que el tallista posee y exhibe un abrumador dossier informativo sobre el negrillo. Entre sus cientos de datos sigue sorprendiendo el estudio biológico que logró calcular su edad exacta: 814 años. «Cuántas cosas habrá visto este árbol, cuántos amores, desamores, guerras, trabajos, bautizos, entierros...», medita.

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