MFC Chiken llega con su rock imparable a León
Lugar: Club Valentino.
Hora: 23.45.
Entradas: 13 euros.
pacho rodríguez | león
Con hedonismo y rocanrol, MFC Chicken, encima en formato Deluxe (es decir, se les unen teclado, otro saxo y guitarra barítona) son los reyes de la fiesta. Y de la pista. Así se autocalifican y hacen de sus directos todo un auto de fe en la juerga, en el que en sus conciertos podrían colgar el cartel de prohibido no divertirse, prohibido no hablar, prohibido no bailar. Ellos lo viven con un pie en el escenario y otro dispuesto a bajarse a las primeras de cambio a ver qué pasa por ahí. De momento, lo que cuelgan en sus conciertos es el cartel de no hay billetes, con hitos como el reciente esta semana en Madrid en el que tuvieron que doblar sesión, al más puro estilo teatrero. Y así llegan hoy a León, con pinchada post concierto en el Rock & Roll Circus con Spencer Evoy y Madamme Medusa).
El artífice de todo es Spencer Evoy, un canadiense que llegó a Londres por amor... a los estudios. Un saxofonista que ejerce de frontman con elegancia canalla y que resulta un personaje de película musical de los años 50. Y, musicalmente, por ahí van los tiros siempre que cumplan un requisito que llevan grabado a fuego: divertirse y divertir. Con las penas aparcadas fuera, la noche con MFC Chicken es un terapéutico repaso intergeneracional del rocanrol de todos los tiempos, también tamizado por lo que son ya cuatro discos de esta banda con sede en Londres. Going Chicken Crazy es su última y aclamada referencia, con la que no sólo han consolidado expectativas sino ampliado su radio de acción en Europa.