El Gobierno premia el coraje de Martirio
Martirio. KIKO HUESCA
j. luis álvarez | madrid
El «coraje y la libertad con la que ha trabajado llevando su actitud transgresora desde su imagen a su música» son parte de los valores reconocidos a la cantante Martirio por el jurado que ayer le adjudicó el Premio Nacional de las Músicas Actuales 2016. El fallo del galardón, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y dotado con 30.000 euros, destaca también el trabajo de Martirio con «su personal aproximación a las músicas populares, desde sus raíces andaluzas, mostrando el valor de la copla a las nuevas generaciones y por propiciar un acercamiento profundo a la música iberoamericana».
María Isabel Quiñones (Huelva, 1954), antes de tocarse con peinetas, gafas ahumadas y batas cola, inició su andadura artística como integrante del grupo Jarcha, formación legendaria en la Transición por sus temas folk. Posteriormente, actuó en el grupo Veneno, junto a Pata Negra y Kiko Veneno. En 1986, Martirio publica su primer disco, Estoy mala , producido por el mismo Kiko Veneno. Es en ese momento cuando la cantante inicia una revolución dentro de la música popular española e hispanoamericana. Para ello actualizó y recuperó temas muy conocidos a los que incorporó nuevos rítmos. Según se define la galardonada, ella se considera como «una especie de arqueóloga musical». Durante tres décadas de carrera, Martirio ha renovado la copla española. Se ha sumergido en el flamenco, el jazz, la bossa nova, el tango, el bolero, el pop, el rock y las sevillanas. Y para ello no dudó en adoptar esa imagen folclórica con pinceladas vanguardistas.