Hallan en Astorga cientos de armas del Paleolítico
Los utensilios prueban por primera vez que aquí hubo asentamientos ‘preneandertales’ Juan Carlos Campos ha depositado en el Museo de León las herramientas prehistóricas .

Bifaces, lascas y otros útiles de estilo Achelense localizados en las proximidades de la ciudad de Astorga y que se encuentran ya en el Museo de León. CAMPOS
verónica viñas | león
Astorga está rodeada por arsenales del Paleolítico. Juan Carlos Campos, el descubridor de cientos de petroglifos en la provincia, ha localizado ahora varios depósitos de armas prehistóricas que demuestran por primera vez que en el mismo enclave donde los romanos erigieron Asturica Augusta hubo asentamientos preneandertales hace 300.000 años. Se trata de un hallazgo excepcional.
Los yacimientos, a poca distancia de Astorga, rodean la ciudad, aunque Campos, para evitar expolios, rehúye dar las ubicación exacta —que sí ha sido comunicada al Servicio Territorial de Cultura de la Junta—. De ellos Campos ha extraído más de un centenar de piezas como bifaces, raederas y puntas de lanza. Herramientas achelenses (Paleolítico Inferior) que pudieron esgrimir preneandertales, quienes, según los investigadores de Atapuerca, «podían mantener una conversación básica». Armas que utilizaría para sobrevivir el Homo Heildelbergensis, del que apareció un cráneo completo, bautizado como Miguelón, en Atapuerca. No hay que olvidar que la ‘cueva del tiempo’ burgalesa está situada a sólo unos 200 kilómetros en línea recta de Astorga.
Campos también ha encontrado armas del período Musteriense (Paleolítico Medio, con un abanico cronológico de 150.000 a 35.000 años a C.), que manejarían ya los neandertales. «Los útiles achelenses encontrados en las cercanías de Astorga son más toscos y grandes que los musterienses, y la mayoría de las piezas son bifaces de varios tamaños con unas cotas medias que oscilan entre los 14 por 8 centímetros los grandes y los 9 por 5 centímetros los pequeños», explica el descubridor en su blog. Aparte del tamaño, las herramientas talladas por los neandertales son más ‘sofisticadas’ que las de sus predecesores.
Piedras talladas con mayor o menor pericia pero indispensables para sobrevivir en la agreste Prehistoria. Los bifaces eran auténticas ‘navajas suizas’: tajaban, hendían, perforaban, golpeaban y hasta permitían raspar y curtir pieles y trabajar la madera.
«La ocupación del promontorio de Astorga no comienza con Roma, sino cientos de miles de años antes», afirma emocionado Campos. La gran pregunta es si Astorga es un enclave de transición del Achelense al Musteriense y, por tanto, las herramientas halladas pertenecerían a un mismo grupo de homínidos y a una época determinada. Campos se inclina por otra hipótesis: esta ‘industria lítica’ es el resultado de ocupaciones de diferentes especies de humanos, en épocas distintas y separadas quizás por cientos de milenios.
En total ha rescatado más de un centenar de armas que ya están depositadas en el Museo de León. El alcalde de Astorga, Arsenio García, profesor de Historia, califica de «impagable» la labor de localización de este Patrimonio por parte de Campos, un aficionado a la arqueología que lleva años sacando a la luz las huellas de los primeros pobladores de Maragatería. El alcalde confiesa su interés por «difundir estos hallazgos» cuando el Museo de León haga el inventario de todos los objetos y autorice una exposición temporal.
«Quizá no aparezcan nunca los restos de las construcciones astures bajo los cimientos romanos, pero ahora sabemos que ese no es el final, porque cientos de miles de años antes de que el primer Homo Sapiens pusiera un solo pie en estos parajes, otras especies humanas otearon el horizonte desde este promontorio en busca de presas», explica Campos.