ISABEL SAN SEBASTIÁN. periodista y novelista
«Busco que mis historias ensalcen la rebeldía»

Isabel San Sebastián presenta hoy en León su libro ‘Lo último que verán tus ojos’. RANDOM HOUSE
Lugar: Palacio del Conde Luna.
Hora: 18.00.
E. GANCEDO | LEÓN
Obras de arte que aparecen por sorpresa, litigios que se remontan a la época en que los nazis saquearon casas y museos de media Europa, el legado del diplomático español que salvó a miles de judíos del exterminio... y romance, acción, thriller e intriga. Son los vibrantes ingredientes de Lo último que verán tus ojos, la novela que la conocida periodista Isabel San Sebastián presenta hoy en León.
—¿Cómo nació ‘Lo último que verán tus ojos’? ¿Era una historia que ‘acariciaba’ desde hacía ya tiempo o con la que se encontró de repente?
—Más bien apareció en mi camino de manera fortuita, a raíz de una exposición celebrada en el Ministerio de Asuntos Exteriores. La hazaña de esos diplomáticos salvando a millares de judíos me pareció merecedora de reconocimiento y soy una convencida de que la ficción brinda esa posibilidad con más eficacia que el ensayo, porque las historias penetran a través de la emoción y el sentimiento, que no solo de la razón, y de ese modo dejan una huella más honda.
—¿Qué valor da al trabajo de documentación histórica? ¿Es importante, o hay que usarla con precaución, de modo que no ‘ahogue’ la historia?
—La documentación histórica es esencial para poder tejer la trama de ficción sobre una urdimbre sólida y rigurosa. Quien lee una novela histórica debe saber que los hechos reales narrados en ella son eso, reales y comprobados, como se hace (o se debería hacer) con un reportaje periodístico. Dicho esto, la historia con mayúscula no puede apoderarse de la novela hasta el extremo de hacer sombra a la intriga, la aventura, el romance y demás elementos. En la receta cada ingrediente debe aparecer en la cantidad adecuada.
—¿Su objetivo es que el lector disfrute y se entretenga, o persigues también que reflexione sobre determinados asuntos?
—Mi primer propósito es acompañar al lector, lograr que se entretenga y se evada de su realidad (cuando una novela consigue hacer eso conmigo me doy por muy satisfecha y Lo último que verán tus ojos, a decir de quienes la han leído, lo consigue). De forma secundaria, y supongo que por deformación profesional, intento que mis historias contribuyan a ensalzar valores como la valentía, la defensa de la dignidad y de la vida o la rebeldía ante la injusticia. Por eso dedico esta novela a «todos los que no se resignan, ni se venden, ni se callan, ni se rinden».
—¿Ha ofrecido España suficiente homenaje a Ángel Sanz, el ‘ángel de Budapest’?
—Yo diría que no, ni a él ni a los otros héroes recordados en esta novela, pero nunca es tarde si la dicha llega.
—Tengo un compañero periodista y novelista que dice que, cuando hace periodismo, es como si se calzara zapatos, y que cuando escribe ficción, siente como si se pusiera unas zapatillas. ¿Escribir ficción es una manera de liberarse del corsé objetivista de la información?
—Interesante... Es cierto que la novela ofrece un espacio de libertad que no brinda el periodismo, donde el corsé de realidad aprieta (o debería) apretar con absoluta firmeza, pero no lo es menos que escribir ficción es mucho más difícil que hacer un reportaje, una columna o una noticia. Yo personalmente no lo llamaría así, es algo que requiere demasiado esfuerzo como para utilizar esa metáfora. Digamos que la literatura abre un campo de oportunidad maravilloso para quien esté dispuesto a entregarse a ella en cuerpo y alma. Quienes hemos sucumbido a su encanto estamos siempre alerta, oído al parche, en busca de una historia que llevarnos a la boca... Y en eso estoy yo ahora mismo.