«Estamos contentos: por fin llenamos en León»
La banda Sidonie desembarca hoy en Espacio Vías con las entradas agotadas.

El cantante de Sidonie, Marc Ros, durante un concierto en el Palau de Sant Jordi. ALEJANDRO GARCÍA
Lugar: Espacio Vías.
Hora: 22.00.
Entradas: agotadas.
pacho rodríguez | león
Los barceloneses Sidonie llegan a León con una buena noticia: todo vendido. Marc Ros, voz y guitarra del grupo, lo celebra como un hito en su carrera. Ahora son El peor grupo del mundo — que es como reza el título de su último disco,— y hay que tomárselo como un capítulo más: su octavo trabajo de estudio. Los Smiths de Morrisey, The Doors, el pop alternativo y la piscodelia se cuelan en el disco como las referencias que han hecho de Sidonie lo que es ahora. Hoy, en Espacio Vías se da por segura la toma del escenario y la platea, que es lo que suele hacer el trío, también formado por Axel Pi, batería, y Jesús Senra, bajista, cuando en sus conciertos optan por momentos musicalmente locos. Pondrán al público en cuclillas. O sentado puede que también. Porque el juego con el público es uno de sus fuertes. Entre 2005 y 2009 firmaron tres trabajos que se podrían considerar como el tronco central de su carrera y su momento más inspirado: Fascinado, Costa Azul y El incendio . Eran los más stonianos de la escena indie, los que creaban atmósferas de amable psicodelia, pero ahora parece que, nacidos entre 1972 y 1974, lo que toca es recoger la parte de beneficio artístico que les corresponde. Ros asegura que han tenido altos y bajos pero que han vuelto los buenos tiempos. Aunque muy catalanes podría decirse que son los más castizos de la escena actual en aquellas tierras. Tras el concierto, Axel Pi pinchará en El Gran Café.
— Ya han tocado en León, siempre con buena aceptación. ¿Se vuelve como si fuera la primera vez?
—Siempre es como una primera vez. Pero estamos contentos porque por fin llenamos en León.
—¿Es como si fueran apuntado sus llenos por el mapa de España?
—Son datos positivos. Cada banda tiene sus altos y bajos. Después de un periodo de crisis, crisis personal y general, ahora parece que la cosa brilla más.
—¿Cómo definiría usted ‘El peor disco del mundo’?
—No sabría. ¿Pop? La mejor crítica me la ha hecho mi madre cuando que me dijo: «Este disco suena más alegre y por fin te entiendo al cantar y entiendo las letras». Sigue la línea de Sidonie, con cambios en algunas canciones pero nos gusta que se note nuestro carisma.
—Sin obsesionarse con el éxito...
—No, porque hemos descubierto que nuestro mayor hit después de tantos años es poder seguir.
—¿Y cuando eran jóvenes aspiraban a todo? ¿A la osadía de ser The Rolling Stones a la española, por ejemplo?
—Peor todavía. Queríamos ser más todavía. Queríamos ser más grandes que Los Beatles. Pero, bueno, hay que tomárselo como una locura postadolescente. Estamos bien donde estamos.
—¿Pop o rock?
—Cuando hablo de pop, en realidad, me refiero a todo. Desde el punk-rock a la psicodelia. Yo ya no sé cómo se definen estas cosas. ¿El pop sería mover la cabeza de un lado a otro; y el rock, hacia adelante y hacia atrás...?
—¿Cuándo son mejores: en directo o en estudio?
—En directo somos más Rolling; y en estudio, más Beatles.