«El Cervantes no es una academia de idiomas»
Su nuevo director, Juan Manuel Bonet, quiere consolidar la institución como «un espacio para las artes» Tomará las riendas de 87 sedes en 44 países, y 115 millones de presupuesto.

El gestor, escrtor y crítico de arte Juan Manuel Bonet. MANUEL RUIZ
CONCHA BARRIGÓS | madrid
El Instituto Cervantes «no es una academia de idiomas», por eso, el propósito de su nuevo director, Juan Manuel Bonet (París, 1953), es compatibilizar la defensa del español con «un impulso cultural y de las artes plásticas», además de hacer más fluidas las relaciones con las instituciones de lenguas cooficiales.
Hoy se cumplen justo cinco años del nombramiento de su antecesor, el académico, escritor y filólogo asturiano Víctor García de la Concha (Villaviciosa, 1934), que había manifestado ya hace un año al Gobierno su deseo de «dejar paso» porque los años «van pesando».
El portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, informó ayer en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del nombramiento de Bonet, del que aseguró que tendrá «la difícil papeleta» de sustituir al «gran» García de la Concha. Bonet, por su parte, explicó en una entrevista que tiene previsto «sentarse en su despacho» de Madrid el 8 de febrero, aunque desconoce aún cuando será su toma de posesión oficial.
Desde su casa de Cracovia —su mujer es polaca—, el escritor, crítico, comisario de arte, y exdirector del IVAM (1995-2000) y del Reina Sofía (2000-2004) asegura que su intención de que el Cervantes sea «un espacio para las artes» no es «en absoluto incompatible» con la defensa del español. Su idea es colaborar con las grandes instituciones culturales como los museos nacionales: «No nos hemos aprovechado —hasta ahora— de ellos y por ahí irán los tiros en esta nueva etapa. Pretendo un nivel de exigencia mayor y abrirnos a nuevas dimensiones», asegura Bonet, que aún no ha decidido quién le sustituirá frente al Cervantes de París, del que él se ha ocupado los últimos cinco años.
Quiere impulsar más la colaboración con las instituciones culturales pero también con las que promueven las lenguas cooficiales, que, barrunta, «no está en su momento más fácil». Estudiará «el punto» en el que se encuentran las relaciones con ellas, del euskera (Etxepare) al catalán o el gallego, y dedicarse, con sus responsables, a lograr «que sean más fluidas». «Estoy dispuesto a entregarme a la causa y a echar muchas horas», anunció Bonet, que pretende hablar pronto con los directores de las correspondientes instituciones.
Para Bonet, el Cervantes es la «casa común» de todos los que hablan, escriben y crean en español, «un faro de España para todos los amigos del español».
Elogió «el panhispanismo» impulsado por su predecesor, «alguien que ha hecho muchísimo por tender puentes con Hispanoamérica», y anunció su intención de profundizar en esta línea. Sobre la decisión de la nueva administración estadounidense de retirar el español de su página web, insistió en que comparte todas las manifestaciones previas de García de la Concha, el director de la RAE o el ministro de Asuntos Exteriores lamentando la iniciativa y se mostró también «muy preocupado» por lo que sucede con México: «Lo que le pase no nos ajeno. Espero que no vaya a más».
En Estados Unidos, recordó Bonet, hay tres sedes del Cervantes —Nueva York, Chicago y Alburquerque— y un observatorio del español en la universidad de Harvard, sin olvidar que existen, incidió, «55 millones de hispanohablantes».