La alfombra roja se tiñó de blanco
gloria salgado | madrid
La alfombra roja de los Premios Goya se cubrió de blanco al paso de los invitados, que, en su gran mayoría, se rindieron al saber hacer de las firmas españolas. La protagonista de la noche fue sin lugar a dudas Ana Belén. La veterana actriz, preparada para recoger el Goya de Honor, escogió un precioso vestido de DelPozo diseñado por su director creativo, Josep Font. También estuvieron a la altura del evento Nieves Álvarez, que con su Stephane Rolland volvió a dar una lección de Alta Costura, y Cayetana Guillén Cuervo, espectacular con un vestido joya blanco de Santos Costura confeccionado a mano.
Blancas y radiantes también iban Belén Cuesta (Pedro del Hierro), Michelle Jenner (Dior), Anna Castillo (Georges Hobeika Couturte) y Antonio San Juan, guapísma con un vestido con capa de Juanjo Oliva, el mismo modista que vistió a María León -ese pelo fue un error-. Una pena que Candela Peña se decantase por un sastre de Juan Pedro López que no era de su talla, lo que favoreció a su compañero de alfombra, Paco León, también rendido al blanco con un esmoquin de Dsquared.
Aunque no se decantaron por el color de moda, dieron en la diana Leonor Watling, que presumió de escote con un vestido rojo de Alberta Ferretti con lazada a la espalda, el mismo color que el favorecedor Versace de Cristina Castaño, más adecuado que el negro de la misma firma italiana por el que optó nuestra actriz más internacional, Penélope Cruz, que lucía pierna y escote a la par. Cristina Brondo apostó a caballo ganador con un Teresa Helbig.