Diario de León

PATRIMONIO

Sotheby’s vende una talla del escultor de la Catedral de León

La figura de san Jerónimo, similar a las del calvario de la Capilla del Santo Cristo, se vendió en 26.000 euros La pieza procedía de una importante colección de Viena

La escultura de San Jerónimo, de Juan de Valmaseda, y detalle del rostro. SOTHEBY’S

La escultura de San Jerónimo, de Juan de Valmaseda, y detalle del rostro. SOTHEBY’S

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verónica viñas | león

El arte leonés no sale de las casas de subastas. Si Nicolás Francés y los maestros de Astorga y Palanquinos se han convertido en habituales de firmas como Christie’s y Sotheby’s, ahora se suma el escultor Juan de Valmaseda, autor del espectacular retablo de la Capilla del Santo Cristo de la Catedral de León, restaurado hace cuatro años.

Sotheby’s, acaba de vender en su sede londinense una talla de san Jerónimo penitente, obra del citado Valmaseda, perteneciente a la colección de Reinhold Hofstätter, un vienés apasionado del arte, fallecido en 2013, que mantenía un litigio con su familia por la propiedad de una escultura vendida al museo Paul Getty en 4,3 millones de euros.

La talla subastada por Sotheby’s, que podría proceder de León, mide 73 centímetros, es de madera policromada y el santo está apoyado sobre un león, dentro un paisaje rocoso. La figura, con un precio inicial de 18.000 euros, fue adjudicada por 26.000 a un comprador cuya identidad no ha sido facilitada.

La ficha de Sotheby’s destaca la «notable musculatura» y cómo «el cabello y la barba del santo tiene un gran parecido con las tallas de Valmaseda de san Mateo y san Juan Evangelista en la Catedral de León». Juan de Valmaseda está considerado precursor de Alonso Berruguete y fue coetáneo de Felipe Vigarny y Diego de Siloé.

El artista, formado en el último gótico y autor también del retablo de san Ildefonso de la catedral de Palencia, enriqueció la capilla del Santo Cristo de la Catedral de León con un espléndido calvario que le encargó el arcediano Andrés Pérez de Capillas en 1524. Dos años después, Valmaseda completó con cuatro evangelistas el retablo de una capilla que hasta entonces era usada como aposento por los sacristanes de la Catedral.

Es un retablo de un valor excepcional, puesto que marca un momento crucial dentro de la escultura leonesa. Por un lado, se encuentra dentro de las líneas y espiritualidad del gótico; por otra, ya aporta, dentro de su austeridad, manifestaciones renacentistas. No faltan detalles pintorescos, como las gafas de san Lucas.

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