Saint-Exupéry sobrevuela el Premio Biblioteca Breve

El escritor y periodista Antonio Iturbe. MARTA PÉREZ
miguel lorenci | madrid
Antoine de Saint-Exupéry es un personaje más que novelesco. Icono de la literatura del siglo XX, es también protagonista de A cielo abierto , la novela con la que Antonio Iturbe (Zaragoza, 1967) se adjudicó ayer por unanimidad el Premio Biblioteca Breve. Dotado con 30.000 euros, amparado por Seix Barral y con 780 aspirantes, el jurado destacó en la novela de Iturbe «la cuidada recreación de la figura de Saint-Exupéry y el tratamiento narrativo de la épica de los primeros años de la aviación civil». Algo que Iturbe, también periodista, logra en «una novela de arriesgadas aventuras, moral, con un fiel trasfondo histórico», y «divertida, trepidante y encantadora», según el jurado.
Iturbe presentó con el título provisional de La casa del cine y bajo el seudónimo de Jerónimo Gracia una novela que es, en esencia, la historia de una amistad. La que unió a tres amigos -Jean Mermoz, Henri Guillaumet y Saint-Exupéry, alias Tonio- que con sus hazañas y sus trágicas muertes marcaron la historia de la aviación y las comunicaciones. Los tres eran pilotos de la línea aérea Letécoère, germen de Aeropostale y de Air France. Hicieron historia abriendo nuevas rutas a Africa y lograron cruzar el Atlántico y la cordillera de los Andes por primera vez. Confiesa Iturbe que su fascinación por Santt-Exupéry partió de la lectura infantil de El Principito . Un encantamiento que creció al devorar toda la obra del piloto y narrador francés y con la aproximación a su leyenda. Tanto que asegura tener con el autor de Vuelo nocturno y Tierra de hombres «una relación más profunda que con la mayoría de las personas que conozco en mi vida cotidiana».
Palmira, Dakar, Cabo Juby, Buenos Aires, Río de Janeiro, Barcelona, Casablanca, Nueva York o Túnez son escenarios de una aventura con accidentes, secuestros, rescates, aterrizajes forzosos y amores difíciles descritos «con un lenguaje vertiginoso». «Nada es firme, nada es sólido en este relato, como en la vida, en la que todo es volátil», dice el autor de una ficción, «que no una biografía, en la que la geografía de las vidas de los legendarios aviadores se va desplegando como una alfombra voladora».