Diario de León

MINORÍAS ABSOLUTAS

Mejor guión adaptado

Publicado por
rafael saravia
León

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Si algo nos caracteriza a los españoles es la capacidad de adaptación que podemos tener a la intemperie sin llegar a resignarnos del todo. Somos un pueblo de pueblos al que no sólo no le duelen prendas, sino que carga muchas veces con los deberes ajenos.

La función de crear ya no se puede considerar profesión. Estos días nos dejaban claro el gremio de actores que tan sólo el 8% de ellos puede vivir de su trabajo. En otras disciplinas artísticas no se está mejor. Ni en pintura, ni en literatura, ni en escultura la cosa cambia para bien. La realidad de esta situación se alimenta de muchas fuentes. No existe conciencia del esfuerzo y el valor humano que genera la creación artística porque la evidencia como sociedad es que no se pierde tanto subiendo impuestos a la cultura, quitando ayudas a los colectivos creadores y trabajando con dureza en el sistema educativo para que el pensar y el crear sean súbditos del generar réditos empresariales en pro de una única causa: la rentabilidad máxima económica. Cualquier otra opción no es útil y se subyuga al buen intento por mejorar la estirpe del capital y despreciar la comunión natural del ser humano con naturaleza y trascendencia vital.

Decía que no se pierde tanto porque estamos acostumbrados a tener esa cosa sin importancia pero imprescindible que es la creación sin tener consciencia de su valor. Tenemos películas, museos, libros, y un sin fin de creaciones al alcance de un click y de manera gratuita. En el aspecto físico nos pasa igual, hay museos con horarios gratuitos, bibliotecas públicas que prestan libros, películas, documentales... pareciese que hay una obligación de generar estos contenidos pero no hay obligación de pagar a sus responsables.

Somos una sociedad de guión adaptado. Hasta que no se nos arrea no aprendemos. Vindicamos causas justas pero poco hacemos por mantener esas luchas. Seguimos dejando hacer al que nos representa su papel de censor , le dejamos hacer a regañadientes, pero le dejamos al fin y al cabo.

En nuestra ciudad estamos viviendo otro ejemplo de guión adaptado; nos vamos consumiendo de rabia los más de 11 mil firmantes del manifiesto por la defensa de la Plaza del Grano y poco más hacemos. Nos plantan las máquinas en nuestra cara destrozando nuestra raíz y nuestro deseo como dueños de la ciudad y apenas nos quejamos en un par de entradas en las redes. Nos ofenden y seguimos poniendo la otra mejilla.

La acción cívica y el derecho a la palabra contraria no se ejercen con vehemencia, cuando el derecho lo tenemos como pueblo. La virtud de nuestro patrimonio no es responsabilidad exclusiva de ningún gobierno, ni local ni autonómico ni estatal. Es de todos nosotros. La arrogancia del que no escucha a sus representados ha de ser readaptada. Ha de ser puesta en cuestión y sin duda ha de tener una contestación acorde a su acción. La cultura ha de asumir una huelga que paralice a quien la hunde. Si no lo hacemos, seguiremos siendo eso, un simple guión adaptado.

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