CULTURA ■ ARTE
El Albéitar expone obras de los ‘pupilos’ del Injuve

María de Prada, comisaria de la exposición. CUEVAS
marcelino cuevas | león
Con el aire fresco de la juventud creativa, con la mirada optimista de quienes buscan un futuro para sus inquietudes, llega al Albéitar universitario la exposición que resume la última edición de las ayudas Injuve. Esta es la tercera ocasión en que en vez de otorgar premios la institución juvenil oferta ayudas para que los jóvenes artistas puedan plasmar sus proyectos.
María de Prada, jefa de área de creación del Injuve, explica que: «el comisariado de la exposición lo ha llevado Luis Caballero, que es conservador de museos. Nos hemos vasado, como hilo conductor, en un poemario de Alba González. Esto nos ha permitido convertir la muestra en una representación vital que va desde la niñez a la senectud.»
Las ayudas concedidas en 2015 corresponden a los apartados de diseño, cómic y música. Las obras premiadas tratan los temas que en estos momentos acucian a la juventud. «A través de ellas puede hacerse una lectura -dice María de Prada- que vendría a ser como una lectura de vida. Tenemos ropa infantil, un libro de ilustración para niños, un novela gráfica que trata de la adolescencia más rebelde y más comprometida y, con la música, una obra que habla sobre la muerte. Así podemos hacer un recorrido vital a través de esas obras y comprobar las formas con las que la juventud se enfrenta a estos capítulos de la existencia».
Las ayudas de este certamen correspondieron a los apartados de Artes Visuales, Literatura, Cómic, Diseño, Música y Artes Escénicas han concurrido casi 400 aspirantes de toda España y se han otorgado 39 ayudas. Ninguna de ellas ha correspondido a jóvenes creadores leoneses.
Explica Luis Caballero comisario de la muestra que: «En ningún caso se trata de un juego vacío. La propuesta es escrutar la realidad con mirada crítica, de frente, sin fingimientos; rememorando y disfrutando cuando cabe hacerlo, y reconociendo constantemente los límites que marca la realidad. Olvidando la exhortación social a sonreír, se trata, finalmente, de atreverse a vivir»