Diario de León

LA ENTREVISTA

«Uno de mis grandes amores fue de León»

MIKI MOLINA | Actor. El veterano intérprete regresa a la capital leonesa para protagonizar, en el Teatro San Francisco y junto a Carlos Pulido, ‘Tío Bob’, una mezcla de comedia y crítica social en torno a la crisis de valores a la que el mundo está asistiendo..

El actor Miguel Ángel (alias Miki o Micky) Molina Tejedor nació en Madrid en 1963. DL

El actor Miguel Ángel (alias Miki o Micky) Molina Tejedor nació en Madrid en 1963. DL

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pacho rodríguez | león

Miki Molina tiene siete hermanos, seis hijos y 53 años. Hijos de edades comprendidas entre los 16 y 32 años. Números que desprenden una vida muy vivida y en cantidad, pero con parada y fonda definitiva en el teatro. Porque este madrileño del 63, con más de treinta películas en su haber, con televisión también a sus espaldas, ha sido en las tablas en donde ha encontrado a su otro yo. Y en eso, que es tanto, es en donde se ha quedado, aunque haya cine y otros proyectos en su actividad recientísima. De hecho, su padre, Antonio Molina, le decía que no era actor, que era artista, como idea más global. Al Teatro San Francisco llega hoy con Tío Bob, de Austin Pendleton, una comedia espejo en la que la sonrisa sirve para digerir la realidad y en la que actúa junto a Carlos Pulido. Por León ha pasado compartiendo cartel con actrices inolvidables como Amparo Baró. Y en la gran pantalla ha sido actor fetiche de Pedro Almodóvar (Entre tinieblas, La ley del deseo), ha trabajado con Jaime Chávarri, Manuel Gutiérrez Aragón, Jaime Camino y otros nombres destacados de la escena. Una vez se enamoró en León.

—En ‘Tío Bob’ la comedia sirve para entrar de lleno en la vida reconocible, aunque pase luego a aspectos más complejos. ¿Esa mezcla es necesaria para contar la historia?

—Es que la obra habla de unos valores en los que todos nos podemos reconocer. Porque son además muy actuales. Y mi personaje se enfrenta a una situación personal límite pero lo que ve es que su sobrino está cometiendo los mismos errores que él cometió en su tiempo. Y se dan situaciones divertidas en las que el espectador se refleja, porque lo que mi personaje cuenta es el pasado en el que todos hemos estado implicados.

—Entonces en el fondo es hablar de las leyes de la vida y de cómo todos cometemos los mismos errores, que es casi como una forma de sobrevivir por otra parte: cometiéndolos...

—O cómo se pierde el tiempo... Mi personaje hace balance y se da cuenta de la cantidad de cosas en las que ha cometido el mismo error: perder el tiempo. Viene a decir, a contarle a su sobrino, que hay que darle el valor a la vida que él no le ha dado.

—¿Y se lo pasa usted bien contando esta historia?

—Yo haciendo teatro es como mejor me lo paso. Porque para mí el teatro es trabajar y actuar a corazón abierto. No tengo nada que ver con el personaje pero me lo paso muy bien interpretándolo.

—Y el espectador, al margen de los aspectos personales que aborda la obra, ¿con qué se puede identificar?

—Es una historia que gusta a mucha gente. Porque hay una coincidencia que parte de las ganas de vivir. Como una idea en la que hay que tener claro que la vida dura hasta el final y hay que aprovecharla.

—¿Y usted no echa de menos hacer otras cosas como una serie en ‘prime time’ aunque no sea interesante ni en cuanto a argumento?

—No echo de menos esas series con tanta audiencia. Llevo 36 años en este oficio. Y el teatro me llena. Me llena artísticamente y también como responsable de una compañía. Y conseguir que podamos comer las familias que la formamos. Cuando más disfruto es sobre las tabla y el tiempo le corresponde al personaje y a los espectadores.

—O sea, que prefiere el teatro.

—Me siento orgulloso de estar donde estoy. Mi padre decía eso. Y que hay que ser artista para vivir del arte. Mi padre me decía: recuerda que no eres actor ni eres cantante, eres artista. Y eso me gusta porque es como una idea primaria.

—Cuando trabajó con Pedro Almodóvar en ‘La ley del deseo’, por ejemplo, ¿era consciente de lo importante que se estaba cociendo en torno a la obra del director manchego?

—Sí, porque se sentía que se estaba haciendo algo grande. He trabajado con Carmen Maura, Eusebio Poncela, Antonio Banderas... Todos tienen mucho talento y un pedazo de mi corazón.

—¿Prefirió no embarcarse en un negocio más competitivo de alfombras rojas, premios, etc?

—Yo es que en ese mundo no me fijo. No tengo glamur. Mi trabajo consiste en sacar adelante humildemente a mi familia.

—Como en ‘Tío Bob’, ¿esa es la lectura que hace de su vida?

—En ella abro los ojos de la vida a mi sobrino. ¿Coincidencias? Sí. Que el tiempo es precioso. Y que el amor es el que verdaderamente mueve montañas.

—¿Conoce León? ¿Le gusta viajar y actuar en el Norte?

—Me encanta ir a sitios y conocerlos. Yo soy del pueblo. Al acabar la función me gusta irme de cañas y hablar con la gente. Y aceptar tanto las buenas críticas como el que se acerca a decir que algo no le ha gustado. León me gusta mucho porque uno de mis grandes amores fue de León.

—¿Y? ¿Nada más? ¿Se acabó?

—Sí, se acabó.

Lugar: Teatro San Francisco.

Hora: 21.00.

Entradas: 12 euros.

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