Diario de León

La ‘universidad de la montaña’ ya es de Lois

El edificio donde tuvo su sede la famosa Cátedra de Latín de Lois, hasta ahora abandonado y en riesgo de ruina, acaba de ser comprado por la junta vecinal de esta localidad montañesa por 25.000 euros y sólo podrá ser empleado «para fines sociales y culturales»..

Imagen reciente de la Cátedra o Preceptoría de Lois, que ofreció instrucción a miles de estudiantes a lo largo de su historia. CAMPOS

Imagen reciente de la Cátedra o Preceptoría de Lois, que ofreció instrucción a miles de estudiantes a lo largo de su historia. CAMPOS

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j. m. campos/ e. gancedo | lois

Si a la imponente iglesia de Lois siempre la llamaron ‘la catedral de la montaña’, su célebre cátedra de latín era conocida como ‘la universidad de la montaña’ por la gran cantidad de gentes de estos valles y aun de las riberas que aquí estudiaron, un lugar sinónimo de cultura, cuna de personalidades adelantadas en el campo de la educación y foco de vocaciones religiosas. Pero el recio edificio de arquitectura montañesa que le había servido de sede, y que durante mucho tiempo estuvo en manos de la Diócesis de León, llevaba largos años sin uso, abandonado y en riesgo de ruina. Ahora acaba de pasar a manos del pueblo.

Y es que la junta vecinal de Lois y Cáritas Diocesana, tras una negociación de meses, han llegado a un acuerdo según el cual la entidad local compra la ‘Casa Cátedra’ por 25.000 euros. La edificación y su solar aledaño tienen una superficie de 899 metros cuadrados. El inmueble como tal, datado en 1740, es una edificación de 223 metros cuadrados que abarca 428 metros repartidos en dos plantas.

La casa había pasado a Cáritas Diocesana tras la liquidación de la Fundación Pía de Jerónimo Rodríguez Castañón-Cátedra de Latinidad, cuyo ‘patrono nato’ o presidente era el respectivo obispo de León. El edificio nunca había pertenecido al pueblo de Lois y se encuentra en muy mal estado. Eso sí, los acuerdos jurídicos de esta compra-venta dejan muy claro que la finalidad del inmueble pasa por ser destinado «a fines sociales, culturales y de interés vecinal», todo ello una vez que la junta cuente con los recursos necesarios para su rehabilitación. De esta manera, el siguiente paso será buscar el apoyo de las administraciones para la reparación del edificio: la primera actuación deberá realizarse en la cubierta puesto que existe una viga principal que se encuentra muy dañada.

En uno de los informes para la compra se constata la gran singularidad histórica de la cátedra, puesto que desde mediados de siglo XVIII y durante dos siglos largos de historia, albergó una institución educativa preparatoria de posteriores estudios superiores tanto eclesiásticos como civiles. Lois, el pueblo culto por excelencia de la Montaña Oriental, de la tiene la categoría de Conjunto Histórico conforme a la declaración BIC realizada en mayo de 1994.

«Estudio de Gramática»

Tras su muerte, Jerónimo Rodríguez Castañón dejó en testamento su voluntad de fundar un «Estudio de Gramática» donde recibirían enseñanza gratuita los muchachos de Lois y Maraña. El estudio era una preceptoria o cátedra de latín donde los alumnos aprendían casi exclusivamente esta lengua.

La fundación quedó jurídicamente constituida el 27 de marzo de 1744, y sus patronos debían ser uno de sangre, miembro de la familia Rodríguez Castañón, «sin excluir a las hembras», y otro el obispo de León. Los alumnos de la cátedra fueron, sobre todo, hijos de labradores de pueblos montañeses que ingresaban a partir de los ocho años y se hospedaban en casas del lugar o en posadas.

La enseñanza en la cátedra era muy dura y la disciplina impuesta por el dómine, severa. Los estudiantes permanecían en la cátedra cuatro o cinco años y realizaban gran esfuerzo, ya que el aprendizaje era exclusivamente memorístico. Pero la oportunidad de estudiar en la precectoría se entendía como un privilegio: algunos de sus alumnos alcanzaron puestos importantes en la jerarquía eclesiástica, otros fueron médicos, escritores o abogados. Y todo ello posible gracias a que Jerónimo Rodríguez Castañón, en una época en que la enseñanza no se había generalizado y era casi exclusiva de las clases pudientes, dejó a sus paisanos una herencia transformada en educación.

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