Veintisiete minutos y cinco alas de esperanza
Tomás Valle rueda en Astorga la historia de una mujer obligada a prostituirse El guion es secreto hasta el instante de grabar.

Tomás Valle, entre Matías Álvarez, Sonia Quintans, Silvia Rivera y Yésica de la Fuente. A. VALENCIA
a.g. valencia | astorga
Cuando el fotógrafo y director astorgano Tomás Valle se topó con el testimonio de una mujer que se vio obligada a ejercer la prostitución la historia le marcó. Tanto que han pasado cinco años hasta que ha decidido dar el paso y poner bajo el foco esta realidad. Un lustro y un guion que ha tenido sus parones pero que al fin verá la luz con el rodaje de un corto que volverá a convertir Astorga en un plató durante varios fines de semana del mes de mayo. Valle se ha rodeado de amigos para poner en marcha este proyecto audiovisual. Sonia Quintans, Matías Álvarez, Silvia Rivera y Yésica de la Fuente son los protagonistas de esta película que cuentan con una peculiaridad: ninguno conocerá el guion hasta el preciso momento de grabar. El objetivo del director es que los sentimientos y las emociones sean lo más naturales posible. «Si los personajes quieren llorar que lloren y si están acojonados que lo expresen», dice.
La historia no es sencilla. «Con este cortometraje pretendemos denunciar la explotación sexual a la que algunas mujeres se ven sometidas. La película nos relata, a través del testimonio de su hija, ahora adulta, las penurias a las que se vio sometida su madre. Una dualidad entre madre e hija donde la salida se antoja casi imposible», subraya. Sin embargo, el trabajo también deja espacio a la esperanza. Mis alas , que es así como se titulará, busca lanzar un mensaje positivo de la mujer «a pesar de la opresión a la que puede verse sometida. Toda la sociedad tiene que contribuir a brindar una salida», reconoce Tomás Valle, un veterano detrás de las cámaras, ya sean de fotografía o de vídeo.
El cortometraje, que tendrá una duración de 27 minutos, contará con la música de Ricardo García y desarrollará toda la acción en escenarios de la ciudad. El director contará con una veintena de extras y destaca la buena acogida que ha tenido el proyecto. De hecho se van a rodar escenas en el Hotel Gaudí, Vía de la Plata y Hostal La Paz, además de exteriores en la calle de la Culebra y en el entorno de La Brecha.
Los actores confían en Tomás y se han puesto en sus manos sabiendo que la finalidad del corto es buena y positiva. «Es complejo porque el miedo que sienten esas mujeres es terrible», aseguran, con ganas de que los focos se enciendan.