CULTURA ■ LITERATURA
«Cada vez hay más espacio para la gran literatura»
CLARA OBLIGADO | Escritora

Obligado hablará hoy con alumnos del Juan del Enzina. DL
e. gancedo | león
Clara Obligado no es, en modo alguno, una autora pesimista. Esta argentina exiliada en España por motivos políticos desde 1976, y que ha desarrollado aquí una fecunda carrera literaria, protagonizará hoy en el IES Juan del Enzina un encuentro ante casi 300 alumnos. Evento cuyo gozne será El libro de los viajes equivocados, que acaba de ganar el Premio Setenil al mejor libro de cuentos y en el que Obligado mostrará por qué estamos ante un buen momento literario y por qué «la literatura basura no se digiere bien».
—¿Cómo suele plantear un encuentro de este tipo? ¿Intenta hacer atractiva la literatura o eso es labor casi imposible que necesita de todo un contexto favorable?
—La literatura es atractiva por sí misma, digamos que es un buen producto, y creo que hay muchos chavales interesados. Es una edad en la que están en formación los ideales, y no resulta tan difícil dar el empujón inicial. Cuando conversas con los chicos te das cuenta de que son un público exigente y agradecido, muy permeable también. Y que, con un buen seguimiento, no sería difícil conseguir muchos buenos lectores. Hay también profesores que hacen una tarea impecable, aunque el sistema educativo, en sí mismo, ayuda poco, con la desvalorización de las humanidades en los planes de estudio. Se tiende a formar tecnócratas, no gente que piense, repetidores, y no creadores. La posibilidad de pensar, de imaginar, es central en un mundo como el nuestro, tan cambiante y en el que hay que comprender tantas cosas para tener una existencia feliz. Esto es lo que trato de comunicar, que leer nos hace más humanos, y más felices también. Que leer, y leernos, es una buena forma de vivir.
—Su obra ‘El libro de los viajes equivocados’ acaba de ganar el Premio Setenil. ¿Cuál es el poder del cuento, dónde reside su energía inagotable?
—Contamos desde que el mundo es mundo, sin historias no sabríamos ni quiénes somos. Creo que el cuento, tal y como lo entendemos hoy, es un género bastante sofisticado que, a la vez, por su brevedad, resulta interesante para quienes todavía no se han formado como lectores.
—¿Cómo nacieron estos ‘viajes equivocados’?
—El libro surge de una reflexión sobre la crisis. ¿Qué ha pasado en Europa? ¿Qué nos ha pasado? Y bajo esa pregunta incial recorre la historia desde el inicio de los tiempos: la violencia, la solidaridad, la emigración, son temas muy presentes. No es una solución a nada, es una manera de reflexionar sobre lo que nos pasa desde qué nos pasó.
—¿Aún hay espacio y lectores para la buena literatura? ¿O es un espacio cada vez más constreñido por obras de consumo rápido, por ‘literatura-basura’?
—Sí, por supuesto, cada vez hay más espacio. Han surgido muchas editoriales pequeñas que sólo publican buena literatura y, de hecho, cada vez hay más público para ellas. Muchos jóvenes leen buena literatura. La literatura basura, como la comida basura, no se digiere bien. Es un producto del mercado. Nos enseñan a comer mirando las etiquetas, viendo qué nos metemos en el cuerpo. Sería inteligente hacer lo mismo con los libros, mirar qué nos metemos en la cabeza. Una vez que se aprende a comer bien, se disfruta más. Lo mismo sucede con la lectura.
—En el fondo, ¿por qué escribimos (y leemos) libros?
—Leemos y escribimos porque somos humanos. Porque necesitamos simbolizar lo que nos sucede, para entenderlo. Porque necesitamos soñar, y colocar esos sueños en una ficción que permanezca, para contarle a los que vendrán qué fue lo que nos pasó. Leemos y escribimos porque necesitamos imaginar un mundo mejor. Esta es también la función del arte. El arte nos reconforta frente a lo penoso que es, a veces, vivir. También nos dice que podríamos ser de otra manera. Es un grave error no comprender el lugar de los sueños en la cultura. Sin ellos no podremos imaginar el futuro, y entonces estaremos en manos de los sueños de los otros.