PATRIMONIO
Una muralla bajo vigilancia
■ El Ayuntamiento inspecciona a diario el cubo de Conde Rebolledo que se desplomó
■ Las obras para consolidarlo se licitan este mes y los trabajos comenzarán en julio.

Solar de la calle Conde Rebolledo donde está encajonado y muy deteriorado uno de los cubos de la muralla. FERNANDO OTERO PERANDONES
verónica viñas | león
Tirar dos casas ruinosas que engullían la muralla en la calle Conde Rebolledo abrió la caja de los truenos. Curiosamente, estas construcciones destartaladas sostenían la fortificación. Tras la demolición, parte del cubo se vino abajo y todavía hay riesgo de desplomes. El Ayuntamiento lo inspecciona a diario, según la concejala de Urbanismo, Ana Franco, «por si fueran necesarias medidas inmediatas». Sin embargo, aclara que «no ha habido incidencias hasta la fecha». Las reducidas dimensiones de este enclave del caso histórico dificultan aún más cualquier intervención. Por algo, desde el siglo XIV se la llamó la ‘Torre derribada’. El Ayuntamiento sacará este mes a licitación los trabajos para consolidarla, que comenzarán en julio. Mientras, el arqueólogo municipal, Victorino García Marcos, admite que este cubo ha tenido problemas de estabilidad desde la Edad Media, que se resolvieron «achatándolo».
El ‘forro’ que vemos hoy de la torre, explica, es medieval, del siglo XIV o XV; pero los laterales, al igual que el interior del cubo, podrían contener elementos romanos. Está previsto llevar a cabo una excavación en el solar que permitirá resolver dos enigmas: la época de construcción de la torre y su fisonomía original. El arqueólogo del Ayuntamiento maneja dos hipótesis: o bien es un cubo semicircular como los de la calle Ramón y Cajal y se recortó en la Edad Media o se trata de una torre cuadrangular como la de los Ponce —situada entre Caño Badillo y Serradores—.
Esta excavación es clave por otra razón y es que será la segunda vez que se haga un sondeo pegado a la cara exterior de la muralla —con anterioridad se prospectó en la Rúa—. Sin embargo, el hecho de que una de las casas demolidas tuviera sótano da pocas esperanzas de encontrar perfectamente conservados los distintos niveles arqueológicos.
El polémico derribo
El 4 de abril de 1935, cuatro años después de que la muralla fuera declarada Monumento Nacional, Diario de León da la voz de alerta sobre el derribo de «uno de los cubos más interesantes» de la muralla, que, por hallarse empotrado entre las casas, «no ha podido nunca estudiarse bien y ofrece alguna particularidad respecto a las otras tres esquinas del rectángulo campamental». Responde días después en las páginas de este periódico el arquitecto municipal y manifiesta que han detectado «dos grandes grietas» y el desmoronamiento en la parte inferior del cubo, por lo que considera urgente derribar de inmediato la parte ruinosa. Según una nota de la Alcaldía, «el monumento se hunde por sí solo». Por este motivo «de verdadera necesidad» se autoriza la demolición. No se contempló ni apuntala el cubo ni reforzarlo.