Diario de León

CULTURA ■ CINE

Un leonés a la derecha de Paco León y Bardem

Guillermo Navajo termina ‘La peste’ y la compleja ‘Escobar’, con Penélope Cruz

El ayudante de dirección Guillermo Navajo, rodeado de figurantes de la nueva serie de Movistar ‘La peste’. JULIO VERGNE

El ayudante de dirección Guillermo Navajo, rodeado de figurantes de la nueva serie de Movistar ‘La peste’. JULIO VERGNE

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 gancedo | león

«Las fronteras entre ficción cinematográfica y ficción televisiva ya no existen. Sus diferencias han desaparecido por completo. De ahora en adelante sólo podemos hablar de ficción, aunque se transmita por canales diferentes». Lo declara el leonés Guillermo Navajo, profesional con el talento y la fortuna suficientes como para ser la mano de derecha de algunos de los realizadores más conocidos e inquietos del momento: acaba de culminar el complejísimo rodaje de Escobar, la última de Fernando León de Aranoa, con Penélope Cruz y Javier Bardem (éste, en la piel del celebérrimo narco colombiano). Y también ha sido ayudante de dirección del laureado Alberto Rodríguez (Grupo 7, La isla mínima, El hombre de las mil caras), en La peste, la serie más ambiciosa de Movistar, que ha recreado con todo detalle la Sevilla del siglo XVI.

Y Navajo, fogueado en cástings, publicidad, diversas galas de los Goya y un número creciente de películas (Lucía y el sexo, Que se mueran los feos, Azul oscuro casi negro, La gran familia española...) escoge el término «brutal» para hablar de su mano a mano con Rodríguez. «Ha sido una de las mejores experiencias profesionales de mi vida. Es un director muy funcional, que sabe lo que quiere y va a por ello», comenta, y destaca ante todo lo laborioso y difícil que fue sacar adelante La peste. «Teníamos que levantar la Sevilla del siglo XVI en una ciudad que no conserva casi nada de ese período —narra—. Buscamos pueblos, haciendas, visitamos Triana y Coria del Río... Y al final nos decantamos por transformar, entero, un convento de Carmona».

Navajo hace también hincapié en lo «ambicioso» de los guiones, y en cómo lograron acoplar el plan de trabajo diario a esos textos. «Cuando terminábamos, la gente decía: ‘Sin duda que hemos estado en La peste...’ por la suciedad que los rodeaba y hasta los cubría. Era algo que el director perseguía hasta la obsesión: el espectador tiene que sentir que está ante el siglo XVI... Un poco en la línea de El perfume». Para ello, el equipo contó con un historiador especializado en la época y con un trabajo de efectos especiales volcado en la recreación de edificios y espacios hoy desaparecidos. «Movíamos cromas de un lado para otro con grandes grúas, la fotografía de Pau Esteve es extraordinaria, el vestuario se cuidó hasta el límite, e incluso el lenguaje se adaptó al de aquel siglo», explica quien comenzara en el oficio con aquella tan leonesa A galope tendido y firmase el ‘storyboard’ de El Bola. Y con respecto a los protagonistas, revela admiración hacia Paco León pero también hacia dos actores revelaciones que darán mucho que hablar: Pablo Molinero y Sergio Castellanos. «Fueron 18 semanas de rodaje trepidante, y exactamente iguales a una producción de cine. Antes había reparos, distinciones, el que hacía cine no hacía tele y viceversa, pero ahora eso ha cambiado, y todos los profesionales nos hemos adaptado».

Sin echar del todo las campanas al vuelo, Guillermo Navajo constata que el panorama laboral en su tradicionalmente maltrecho sector ha mejorado de forma considerable. «Es indiscutible que hay más trabajo y que están saliendo muchos proyectos adelante —asegura—. Pero es que el espectador ha cambiado, y sus modos de consumir ficción, también. La prueba es La peste, donde se ve cómo Movistar se ha puesto las pilas para competir con Netflix y HBO...».

En cuanto a Escobar, y con todas las precauciones que ha impuesto la productora americana de esta alianza fílmica con presupuesto estadounidense, español y de otros países, recuerda lo extremadamente delicado de su rodaje. «El ejército nos escoltaba allá donde íbamos, y eso que las cosas han cambiado mucho en Colombia...», cuenta, y también lo relativamente ‘quemado’ que está el tema de Pablo Escobar en aquel país. «Pasa un poco como la guerra civil aquí. Había técnicos colombianos que nos decían: ‘¡Es la quinta vez que mato a este tipo!’».

Un trabajo intenso —fueron cinco meses en aquel país— que le procuró gran proximidad con Fernando León y con los actores principales. «Penélope Cruz es muy profesional. Aparece, maquillaje, escena, y fuera. De Javier Bardem me sorprendió su cercanía, mayor de lo que yo esperaba. Y la paciencia de ambos... hubo días de hasta cuatro horas y media de maquillaje», cuenta el leonés sobre una película que llegará a la gran pantalla a finales de año —La peste lo hará, a la pequeña, también a la vuelta del verano—. Y mientras tanto Guillermo Navajo, en plena racha, pide más madera

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