CULTURA ■ teatro
De ‘chica ye-yé’ a Reina Juana, actriz monumental
Concha Velasco llega hoy al Auditorio Ciudad de León en una elogiadísima interpretación del personaje histórico con la obra escrita por Ernesto Caballero y dirigida por Gerardo Vera, otros dos clásicos de la escena española..

La emblemática actriz Concha Velasco recrea esta noche en León las últimas horas de vida de la reina Juana de Castilla. BRENDA CANATELLI
Lugar: Auditorio Ciudad de León.
Hora: 21.00.
Entradas: 20 euros (anfiteatro) y 25 (platea).
pacho rodríguez | león
Concha Velasco (Valladolid, 1939) podría poner su nombre en el cartel y girar por España sin obra. Y la gente iría a verla. Pero no. A León llega con Reina Juana, un monólogo de intensidad en el que revive las últimas 24 horas de vida del personaje. Y que le da para mantener su mejor tono interpretativo y ofrecer ese algo más que hay que exigir al teatro que tiene como obligación remover al espectador desde su butaca. Porque el resto es otra cosa. Porque Velasco, pese a la fama, es de las que concibe así el privilegio de subirse a las tablas, que se apaguen las luces de sala y comience el espectáculo ancestral de contarse la vida los unos a los otros. Lo que, como dice el actor argentino Miguel Ángel Solá, surgió de las cavernas.
La Juana I de Castilla, Juana la Loca, de Concha Velasco, escrita por Ernesto Caballero, dirigida por Gerardo Vera (sólo con esos dos nombres ya hay que hacerse a la idea de lo enjundioso del proyecto) es un ejercicio tanto de maestría de actriz como de mimo al personaje. Dice el crítico y periodista Julio Bravo en su blog Una butaca con vistas, que Concha Velasco consigue hacer que se olvide su nombre popular para que «las palabras de Ernesto Caballero las pronuncie el corazón de la propia Juana». Y así, en términos de elogio, se suceden el resto de crónicas y críticas surgidas acerca de esta obra estrenada el año pasado.
Y de esta manera sirve también para que el espectador que la vea hoy en León sea consciente de estar ante un de las grandes de la interpretación en España. De esas que, como también dice otro experto, Marcos Ordóñez, acepta el «la» reservado para el selecto club de las mejores: porque ella sería la Velasco, como forma de anticiparse a la explicación que todo buen aficionado al teatro no necesita para saber de sus andanzas. Por tanto, en la liga en la que juegan las Lola Herrera, Nuria Espert, Julia Gutiérrez Caba... Porque antes de esta Juana la Loca, que Concha retrata en 1555 en su último día de vida después de 46 años de reclusión (y con la misma edad, según los datos históricos), hubo una ‘chica ye-yé’ de la que huye la vallisoletana como alma que lleva el diablo, y como si fuera porque ella es un poco más rolling stone... O porque así, no debería, eclipsaría momentos mucho más célebres de su carrera. Hitos como el haber interpretado a Santa Teresa. O participado en proyectos recientes como Hécuba. O porque en ese 1965 de la manida canción ella ya había debutado en Estudio 1 con La dama del alba. O en 1954, en cine, con La reina mora. Y en teatro, Elena para los miércoles. Y ya había sido doña Inés en Don Juan Tenorio...
Tiene Velasco decenas de obras, decenas de series y más de ochenta películas. Y podría colocarse en el debe de su profesión, aunque tiene bastantes, no tantos premios como se presumiría de una actriz experta en combinar éxito y calidad en sus trabajos. Quería ser artista y lo es. Hace series que se emiten en la actualidad y su actividad profesional no se ha detenido. Ha contado tanto de su vida, que su amigo y también autor para ella Antonio Gala siempre ha venido a decir que ha hablado demasiado. Pero es que en Concha Velasco se resume parte de la historia de España de los últimos 60 años, arriba y abajo del escenario. Tiene un Goya de Honor que tenía que haber ganado antes con Más allá del jardín. Y premios de teatro Max, y de la Unión de Actores. Y tiene el cariño del público. Y una biografía artística que es la cronología de lo que ha dado de sí la carrera de una muchachita de Valladolid que conquistó España por su particular tierra, mar y aire: teatro, cine y televisión.