Diario de León

Los pioneros de la arqueología en León

La pasión por el arte y la aventura animaron a los primeros arqueólogos leoneses a lanzarse a la búsqueda de los ‘tesoros’ del pasado. Sacaron a la luz Lancia, Marialba de la Ribera y hasta una momia

Los pioneros de la arqueología en León. DL

Los pioneros de la arqueología en León. DL

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

VERÓNICA VIÑAS | LEÓN

Cuando un apasionado de la historia se encuentra una momia, es inevitable que muerda para siempre el ‘veneno’ de la arqueología. Es lo que debió ocurrirle al arquitecto de la Catedral Demetrio de los Ríos. En 1882 se topó con un cadáver perfectamente conservado, rodeado de pergaminos y monedas, en la fachada principal del templo gótico, oculto tras una losa de piedra. Se trataba además de un hijo bastardo del poderoso linaje de los Trastámara, vestido para el más allá con una seda blanca con inscripciones hispanoárabes que años después sería fechada en el siglo XII. El hallazgo dio pie en la ciudad a innumerables leyendas.

Armados con pico, pala y guiados únicamente por la intuición, los pioneros de la arqueología en León llevaron a cabo trascendentales descubrimientos. El médico astorgano Julio Carro halló cuatro lápidas funerarias en la villa romana de El Soldán, en Santa Colomba de Somoza. Carro estaba convencido de los orígenes fenicios de los primeros habitantes de la falda del Teleno. A un kilómetro de Soldán localizó una estación prerromana con nueve sepulcros y localizó una extraña estatuilla de piedra que lleva un plato o disco sobre la cabeza. Se trata de un ídolo de la Edad de Hierro, una de las piezas más apreciadas del Museo Etnográfico de Mansilla de las Mulas.

Los campesinos de Villasabariego llevaban décadas sacando de sus fincas monedas y objetos romanos cuando la Comisión Nacional de Monumentos decidió investigar el asunto y envió a indagar en 1919 al arqueólogo Manuel Gómez Moreno, autor del célebre Catálogo Monumental de la provincia de León. Este erudito granadino tendría un papel crucial para evitar la salida de León de valiosas piezas de arte. Durante décadas, Antonio García Bellido era el referente para cualquier investigador del León romano. Llevó a cabo importantes descubrimientos y en 1963 lanzó una teoría sorprendente que tres décadas después pudo probarse: que en León hubo ocupación militar romana estable antes de la llegada de la Legio VII, en el año 74. En los años noventa en el solar de Santa Marina posterior a la Casona de Puerta Castillo aparecieron los primeros barracones de madera de la Legio VI Victrix.

Un mamut en la Candamia

El médico leonés Elías Gago Rabanal fue otro amante de la arqueología que llevó a cabo incontables empresas en este campo. Miembro de la Comisión de Monumentos, localizó numerosos fósiles, como los restos de un «elefante primitivo», descubiertos en las proximidades de la capital leonesa. Años antes, en 1860, habían aparecido un mastodonte fosilizado en la Candamia.

Gago Rabanal también publicó en 1905 un interesante libro sobre el yacimiento de Lancia, donde detallaba todos los objetos que había descubierto.

Toledano de nacimiento y académico de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Inocencio Redondo es uno de los personajes más injustamente olvidados. Artífice de hazañas como los hallazgos de la villa de Navatejera y la restauración de Escalada, descubrió varios sarcófagos al haber observado «ciertas anomalías» en la parte inferior de los arcos del claustro de la Colegiata de San Isidoro.

El 27 de mayo de 1866 se crea la Comisión Provincial de Monumentos Históricos, para la que Inocencio Arias trabajaría de forma incansable, tanto en diversas excavaciones, como en la restauración del Panteón de los Reyes, así como en la búsqueda y catalogación de objetos y piezas artísticas, además de ser uno de los fundadores del Museo Arqueológico.

Los pioneros luchaban, en muchas ocasiones, contra la incomprensión de las administraciones. Las primeras misiones arqueológicas no contaron con el respaldo de las instituciones provinciales y, mucho menos, con dinero público.

Inocencio Arredondo fue el primero en sondear el yacimiento en 1890, aunque nunca publicó los resultados de su trabajo. Habría que esperar hasta 1967 para que se llevara a cabo la primera gran excavación, a cargo del Instituto Arqueológico Alemán, liderada por su director, Helmut Schlunk, junto a Theodor Hauschild, en colaboración con el Instituto Leonés de Estudios Romano-Visigóticos. Descubrieron los restos óseos situados en el interior de la basílica y en las zonas próximas al nártex (pórtico) y el baptisterio. Localizaron un centenar de tumbas, aunque nunca se estudiaron a fondo. Lo curioso es que hubo que esperar 40 años para las siguientes excavaciones.

El arqueólogo maragato José María Luengo tiene una calle en La Coruña, por sus importantes descubrimientos. Funcionario de carrera, se inició en la arqueología en el castro y castillo de Valderas en 1929. Fue el primero en excavar en Astorga en 1954, en una campaña en la que rescató unas valiosas pinturas pompeyanas. Llevo a cabo los primeros estudios de las cloacas romanas en 1946 y promovió la declaración como monumento nacional la Ergástula.

Persona polifacética, historiador, erudito, investigador, Julián Sanz estudió muy a fondo los castros leoneses. Masón y republicano, cultivó vínculos con las máximas figuras de la intelectualidad francesa; se exilió en el año 1936. Excavó yacimientos, documentó piezas y hasta retrató a Marcel Duchamp. Estudió a fondo las cuevas de Valle de Mansilla, Villasabariego y Villacontilde.

Lancia ha sido una fuente inagotable para los ‘Indiana Jones’ de varias épocas. El arqueólogo alicantino Francisco Jordá Cerdá fue el descubridor de las primeras termas en el yacimiento de Villasabariego. Jordá Cerdá comenzó las primeras excavaciones con rigor científico en Lancia en los años cincuenta.

tracking