La pasión oculta de Koplowitz

Dos mujeres contemplan una obra de Goya. JAVIER ZORRILLA
gerardo elorriaga | bilbao
Goya, Van Gogh, Picasso, Modigliani, Zurbarán, Rothko, De Kooning, Kiefer, Freud, Tiepolo, Canaletto... La primera exposición de Miguel Zugaza en su segunda etapa como director del Bellas Artes es un firmamento cuajado de estrellas, que durante años ha mantenido en secreto Alicia Koplowitz y que desde hoy muestra de manera inédita en España.
Este viaje a la pasión oculta de la empresaria madrileña se inicia con varias deidades marmóreas del siglo II antes de Cristo. Los exquisitos bustos anticipan un recorrido por la historia del arte que camina en paralelo con las inquietudes de su dueña. «No se trata de una colección al uso, sino de una corriente de sensibilidad que discurre entre obra y obra», explicó ayer Zugaza. «Cada pieza es una estrella dentro de una pequeña constelación que goza de gran componente estético y fundamento histórico».
La muestra, patrocinada por Petronor, supone la presentación de una de las iniciativas privadas más importantes de las últimas décadas en Europa y que hasta el pasado marzo había permanecido oculta al público. Koplowitz eligió París para desvelarla, aunque solo llevó 53 piezas. En Bilbao expone 90 de sus tesoros hasta el 23 de octubre. Los fondos se distribuyen en nueve salas por orden cronológico, un periplo que comienza en la Grecia helenística y desemboca en la actualidad. El camino se halla flanqueado por autores capitales de todas las épocas, aunque el eje vertebrador nos conduce a la Ilustración. «Porque es el siglo que mira hacia la Antigüedad clásica e incorpora a la mujer y el sentimiento, y no olvidemos que es la base del arte contemporáneo», explica Almudena Ros, conservadora de la colección.