Diario de León

CULTURA ■ LA ENTREVISTA

«Tengo un alma turista, pasearé por la ciudad»

PABLO CARBONELL I LÍDER DE ‘LOS TOREROS MUERTOS’

El cantante Pablo Carbonell. CÉSAR ZAPPA

El cantante Pablo Carbonell. CÉSAR ZAPPA

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PaCHO RODRÍGUEZ | LEÓN

De tanto no necesitar presentación, lo que le pudo pasar a Pablo Carbonell (Cádiz, 1962) fue que ya no le conocía nadie. O se oían cosas como que no era el de los Toreros Muertos sino uno de Caiga Quien Caiga... Seguro que disfruta cuando se le remite al surrealismo.

Y Carbonell, parece que sin querer ser siempre él mismo, fue haciendo su carrera particular en la que hay momentos cumbre como esa sorpresa que fue Atún y chocolate, la recordable película que dirigió e interpretó y que en lo musical cuenta con una más que acertada canción homónima de Nono García.

A León llega con otro de los regresos ochenteros que de vez en cuando ocurren y que dan hasta para barco: Los Toreros Muertos. Pablo Carbonell es un payaso. Por ello, lo que se recuerda de aquella banda era mucho show y cierto esperpento. Él dice que como payaso ligaba más que como rockero. Así que algo adelantó.

Aunque tuvieron sus éxitos, y podría decirse que Pablo Carbonell en alguno de sus devaneos musicales en lugar de querer ser tan alto como la Luna quiso serlo como ‘Loquillo’. En su presencia en León, Los Toreros Muertos cuentan con Punch Out como muy recomendables teloneros.

—Entre el humor aburguesado, que reaparezcan  los Toreros Muertos  es una buena noticia. ¿Usted de qué lado está?

—Ahora mismo estoy del lado de los más débiles. Date cuenta que yo nací en Cádiz y mi equipo de fútbol ha sido siempre ese. Esto me ha ahorrado muchos dolores de cabeza como podrás imaginar. Sobre el humor aburguesado no te sé decir. No conozco ningún humorista de Burgos. Que ‘Los Toreros Muertos’ reaparezcan es una buena noticia en general, aunque entiendo que al panorama artístico no le hagamos gracia. Somos un grupo iconoclasta y por lo tanto nuestro enemigo es el star sistema, la zona de confort de las estrellas del rock.  —Musicalmente, su banda rozó el hit total, ¿le hubiera gustado ser una estrella de la Movida, a la altura de ‘Loquillo’?

—No me hubiera importado tener la altura de ‘Loquillo’ pero tampoco me quejo de mi estatura. En el tiempo de la movida yo era payaso. Por si no lo sabes los payasos ligábamos bastante más que los rockeros.  —Seguro que conoce León. ¿Tocar fuera  de Madrid o de su Cádiz, Zahara, etc, es mejor o peor?

—Es peor, sin ninguna duda, lo que pasa es que fletar autobuses para que la gente venga a verme a la ciudad donde esté no sale rentable. Yo tengo un alma turista. Donde esté el escenario me es indiferente. Lo que sí haré será pasear la ciudad. Seguramente vuelva a visitar la catedral. 

—Con quién prefiere tocar con  Nono García  o con cualquiera estrella reciente del pop?

—A mí me gusta tocar con la gente que me escucha. En eso consiste la música, en hacer un diálogo con otra persona a nivel emotivo. A menudo toco solo, en lo que hago en el teatro con El mundo de la tarántula, mi libro de memorias trasladado a las tablas, pero en realidad estoy acompañado,  conectado con gente que cantaba esas canciones o con el momento en el que las canté o las escuché. Siempre hay un elemento de comunión con algo o alguien cuando se mete la música por medio.

—Escribió un libro para desnudarse. ¿Lo ha conseguido?

—Escribí un libro para entenderme y para, a veces, sonarme los mocos. A día de hoy me entiendo mejor que antes de escribirlo. Las cosas que piensas no son las mismas que pones sobre el papel. Y sobre el papel, en este caso, he sido más honesto. La mente incita a la fuga, el negro sobre blanco, para que tenga sentido tiene que ser honesto. El papel tiene que ser un amigo, que te escucha, te entiende y te perdona incluso.  —Usted, que fue uno de Los Ángeles de Wyoming, ¿sigue siendo su gurú?

—Wyoming es mi amigo desde hace 35 años. Una persona que nunca me ha defraudado en ese sentido. Nunca ha sido mi gurú. Hay cosa de él que comparto y otras no. Pero eso sólo significa una gota en un océano de lo que es nuestra amistad y respeto. 

—Si tuviera que recomendar tres bandas de rocanrol... ¿Tiene alguna en mente?

—Aparte de ‘Los Beatles’, que tengo en un altar, las bandas que me han influido y han dado respuesta e inspiración a mi trabajo son ‘Talking Heads’, ‘Frank Zappa y los Eels’. Sólo las recomendaría a gente que intentara entender de dónde viene estos lodos que manejo. Yo de recomendar, recomendaría el silencio.

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