El fotógrafo que humanizó Botines
Subastan seis imágenes de Francesc Catalá Roca en las que inmortalizó el legado de Gaudí en León y Astorga

Catalá Roca en el Parque Güell de Gaudí. FONDO FOTOGRÁFICO O. MASPONS - ARXIU HISTÒRIC DEL COL·LEGI D’ARQUITECTES DE CATALUNYA
verónica viñas | león
Si una fotografía es un punto de vista, Francesc Catalá Roca fue capaz de cambiar la perspectiva de Botines. Considerado uno de los mejores fotógrafos del siglo XX, este catalán que no se consideraba un artista consiguió humanizar el edificio que Gaudí diseñó en León. La web todocoleccion.net subasta ahora seis imágenes leonesas de un autor que recorrió España en Vespa e inmortalizó un país que, como sus fotos, era en blanco y negro.
Catalá Roca (Tarragona, 1922-Barcelona, 1998), cuyo legado supera los 200.000 negativos —depositados en el Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña—, supo captar de manera original las dos obras leonesas de Gaudí. Las tres instantáneas de Botines que están a la venta tienen un precio de salida de 1.020 y 1.200 euros; y las tres del Palacio Episcopal de Astorga (una de ellas del interior), de 1.080 y 1.200 euros. En la imagen del que hoy es Museo de Botines se aprecia la transformación que ha sufrido el edificio; sobre todo, en la cubierta. Llama la atención una fotografía en la que una mujer ocupa el estrecho ángulo entre Botines y el Palacio de los Guzmanes, bajo el letrero de ‘Calle del Generalísimo’. Catalá Roca retrató el palacio de Astorga con sus primitivos bancos, con construcciones aledañas que ya no existen y sin los característicos angelotes de la entrada que Gaudí había diseñado para coronar el edificio.
Las fotos llevan en la parte posterior el sello con los datos del estudio del fotógrafo, situado en la Travesera de Dalt, 44.
Para algunos críticos, Catalá Roca ha sido el testigo perfecto de una época. Un fotógrafo que reinventó el encuadre y supo ver como nadie el alma de los edificios. No en vano se inició en la fotografía retratando edificios.
Amigo íntimo de Miró, la sombra de Catalá Roca se ha agrandado en las últimas décadas. Sus instantáneas tienen un auténtico valor etnográfico. Maestro de muchos de los grande fotógrafos actuales, el artista catalán aportó una nueva forma de contemplar la realidad.
Hijo de fotógrafo y padre de fotógrafos, pateó España en los cincuenta y sesenta para ‘enfocar’ un país que distaba mucho de la imagen oficial. Según los expertos, su obra es la piedra angular de la fotografía documental en España. Sus imágenes están a la altura de la fotografía de postguerra de artistas tan reconocidos como Henri Cartier-Bresson, cuya grandeza residía en otorgar el valor a la imagen sobre todas las cosas. Los últimos trabajos de Catalá Roca fueron realizados en color sobre detalles escultóricos y arquitectónicos que pasan inadvertidos al público en general.
Según Chema Conesa, que ha comisariado varias exposiciones sobre Catalá Roca, este fotógrafo «tenía mentalidad de periodista en cuanto testigo ausente de la realidad y en tanto que escogía subjetivamente qué era lo más importante».

El edificio de Botines visto por Catalá Roca. FONDO FOTOGRÁFICO O. MASPONS - ARXIU HISTÒRIC DEL COL·LEGI D’ARQUITECTES DE CATALUNYA