Diario de León

CULTURA

Los últimos cines de pueblo

■ León llegó a tener 120 cines
■ El Senado pide salvar los de localidades rurales.

El viejo cines de Valderas y La Robla. JAVIER

El viejo cines de Valderas y La Robla. JAVIER

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verónica viñas | león

Durante buena parte del siglo XX los cines fueron la única ventana al mundo. En 1974 en León había 120 cines, doce de ellos en la capital. Hoy apenas sobrevive una decena en toda la provincia. Son «héroes rurales que garantizan el acceso a la cultura en todo el Estado», según el Senado, que ha aprobado una iniciativa del PP para instar al Gobierno a que salve los últimos que quedan en los pueblos, después de años de castigar a un sector con un IVA del 21%.

Ahora, los populares quieren dar un giro y evitar el cierre de los cines de La Bañeza, Santa María del Páramo, Villablino y Cistierna. El plan es ayudar a las salas de localidades con menos de 15.000 habitantes, para luchar contra la despoblación.

La televisión y los videoclubes provocaron el cierre de 90 cines en esta provincia en una década. En 1984 sólo quedaban 30 salas, seis de ellas en la capital. Fue una sangría lenta, pero imparable. León fue cerrando, uno a uno, el Mary, el Lemy, el Ventas, el Crucero, el Emperador, el Trianón, el Abella y el Pasaje.

El cine de La Robla.

El cine Crucero de León.

El cine Edesa de Ponferrada.

Los pioneros

En 1886 los leoneses vieron las primeras «imágenes en movimiento» gracias a un artilugio llamado el Gran Poliorama. Pero la primera sala de la que se tiene constancia en León donde se proyectaban regularmente películas es el Industrial Cinema, ubicado en la calle de La Paloma, que pasaba películas mudas con acompañamiento en directo de un pianista. Los inicios fueron precarios, paralelos al desarrollo de la incipiente industria cinematográfica.

El Teatro Principal, inaugurado en 1845, sería el gran cine de León hasta 1926, con 900 butacas; sin olvidar al Alfageme, ambos dedicados exclusivamente a proyectar películas. A ellos se sumarían después el Avenida y, en plena Guerra Civil, el Azul, que, durante la estancia de la Legión Cóndor en la ciudad, pasaba películas en alemán. Además, había salas que funcionaban ocasionalmente como cines, como el Casino, donde la entrada costaba en 1901 25 céntimos; o el Salón Iberia, propiedad del conocido fotógrafo Winocio Testera, que en realidad proyectaban «fotografías en movimiento». El Diario de León informaba puntualmente de la llegada a la ciudad «de la más moderna maravilla de este siglo». Más tarde abrieron los teatros Emperador y el Trianón y una larga lista de salas. En los sesenta, hasta los salones de actos de muchos colegios proyectaban cine, como los Agustinos o los Franciscanos.

Derribo del cine Salamanca de La Bañeza. ARCHIVO.

En los años 40 el cine se convierte en un espacio para soñar en una España azotada por la posguerra. En 1949 abre sus puertas el Gran Cine Condado. Era la época en la que los leoneses hacían largas colas o acudían a Contaduría para sacar con antelación la entrada para ver los estrenos de Hollywood.

La sala Velasco de Astorga abrió sus puertas en 1911 y se ha convertido en el cine más antiguo de la provincia. La capital maragata llegó a contar con cinco cinematógrafos en los sesenta el Gullón, el Tagarro, el Capitol, el Asturic y el Velasco. El Cinema Ideal, el Principal, el Sil, el Adriano, el Edesa o el Morán son historia en Ponferrada.

León capital barrió en los ochenta los cines del alfoz en un radio de 25 kilómetros. Desaparecieron las salas de Armunia, Trobajo del Camino, La Virgen y San Andrés. Los de La Robla y Carrizo duraron unos años más.

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