CULTURA ■ TEATRO
«Calígula no estaba loco, era lúcido en exceso»
Pablo Derqui interpreta hoy al criminal emperador romano en el Auditorio leonés.

Pablo Derqui es Calígula en este montaje de Mario Gas. FOCUS T.
Lugar: Auditorio Ciudad de León.
Hora: 21.00.
Entradas: 26 euros.
E. G. | LEÓN
Lo dijo su director, el más que veterano Mario Gas, y la caracterización no está exenta de actualidad: el ambicioso montaje Calígula, que hoy sube al Auditorio Ciudad de León, versa ante todo «sobre la escritura torcida de quienes detentan el poder». La obra, un monólogo a nueve voces con un emperador Calígula bajo el foco principal, magníficamente interpretado por Pablo Derqui, es una alabada pieza de Albert Camus sobre textos del historiador romano Suetonio, y retrata a un personaje «que vive a fondo su arbitrariedad», como señaló Gas con motivo de una representación anterior, en declaraciones a Efe. Coproducido por el Festival de Teatro Clásico de Mérida, el Teatro Romea de Murcia y el Grec de Barcelona, aborda temas recurrentes en Camus como lo absurdo de la existencia, el dolor humano o la extraña lógica del poder.
En cuanto al peligro de considerar a Calígula «un desequilibrado patológico», Mario Gas aseguraba que no es en absoluto un loco, sino «un hombre muy afectado por el dolor, que entra en una actitud equivocada y siembra el mal». «Camus era un gran pensador y dramaturgo, y su principal reto era desgranar los conceptos para que fuesen escénicos, con el fin de conseguir que las ideas adquiriesen corporeidad a través de las palabras», insistió. Por su parte, Pablo Derqui recordó que la obra «aborda los límites del poder y la libertad, asuntos que son eternos», porque, en este caso, Calígula ejerce el poder para demostrar que es libre, mata para liberarse». Así, asume que el ser humano es finito y la vida es «un pacto falso», y «acaba negando a la sociedad y a los hombres por un exceso de lucidez, no por locura —aseguraba—; de manera que, en vez de convertirse en un salvador, termina siendo un exterminador».