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Poesía internacional con estímulo leonés

La editorial Eolas lanza una nueva colección empeñada en rescatar autores «de alto voltaje», independientemente de su lugar de nacimiento La dirige Tomás Sánchez Santiago.

El poeta, narrador y ensayista Tomás Sánchez Santiago, coordinador de ‘Anfitriones’. F. OTERO PERANDONES

El poeta, narrador y ensayista Tomás Sánchez Santiago, coordinador de ‘Anfitriones’. F. OTERO PERANDONES

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e. gancedo | león

Sin estridencias en lo mediático pero con muchos decibelios en cuanto a creatividad, pulso y emotividad poética se refiere. Así serán los autores cuyos versos encontrarán cobijo en Anfitriones, la nueva colección de poesía lanzada por la editorial leonesa Eolas y que tiene en el narrador, poeta y profesor Tomás Sánchez Santiago a su coordinador y supervisor. El primer título, La sien en el puño, del colombiano José Manuel Arango, ya está en la calle.

«En realidad, el proyecto surgió de un modo muy sencillo —explica Sánchez Santiago—. Héctor Escobar, el responsable de Eolas, me invitó a coordinar una colección poética dentro del sello y se me ocurrió esta posibilidad de dar a conocer a poetas no demasiado leídos entre nosotros pero, sin duda, de muy alto voltaje». En cuanto a las características que han de reunir autores y obras para entrar a formar parte de ella, el autor de Calle Feria (premio de novela Ciudad de Salamanca en 2006), aclara que la colección albergará «tanto nombres de poetas hispanoamericanos como de poetas en lenguas extranjeras (estos en edición bilingüe). Serán siempre autores que, por diversas circunstancias, han escapado de una merecida atención». Y también refiere el narrador, poeta y ensayista que de cada volumen «se encargará alguien que por alguna razón esté en relación con la poesía del autor o autora seleccionados. Así, los dos primeros volúmenes se deben al exquisito cuidado de José María Castrillón y de Natalia Carbajosa»

«La colección irá surgiendo paulatinamente —reflexiona en cuanto a periodicidades y alumbramientos—. De momento ha salido el primer volumen dedicado al colombiano José Manuel Arango, y tras él vendrá la poeta estadounidense Lorine Niedecker, una auténtica desconocida en nuestro país. Y luego, probablemente, la venezolana Ana Enriqueta Terán. Confiamos en ir destilando un par de libros o tres cada año».

En cuanto al autor que abre la serie, Tomás Sánchez Santiago destaca que José Manuel Arango «es un poeta muy respetado en Colombia; últimamente, las generaciones más jóvenes han mostrado un interés especial por esta poesía que une con nitidez insólita lo sagrado, lo ancestral, lo social… Todo sin la menor estridencia. Es un poeta que ha asimilado lecturas y tradiciones que a mi juicio ha sabido aunar en una escritura impecable que ya había llamado, por ejemplo, la atención de José Ángel Valente, quien lo incluyó en aquella antología casi canónica, Las ínsulas extrañas».

«En cuanto a Lorine Niedecker, llama la atención esa simbiosis entre una vida mínima, llena de atención íntima, y una poesía objetivista pero de una eficacia emocional extraordinaria, en la línea del objetivismo americano (William Carlos Williams, etcétera)», prosigue quien hace un año presentó su última obra, el poemario Pérdida del ahí.

El sentido de lo poético

Respecto al sentido que tiene escribir (y en este caso, también editar) poesía con la que está cayendo alrededor, Sánchez Santiago se muestra tajante: «Nunca hay que hacerse esa pregunta. El sentido de la poesía es ella misma, su propia manifestación, su propia resistencia transparente en un mundo ensordecido y lleno de saturaciones de todo tipo. El lenguaje de la poesía permanece siempre en ese estado de gloriosa menesterosidad, incluso de desatención social; y desde él se enfrenta, acaso sin proponérselo, a los secuestradores de las conciencias, empezando por quienes usurpan las palabras para pervertir su sentido. Eso basta para hacerla necesaria».

Las listas de los libros más vendidos siguen incluyendo, semana tras semana, un tipo de poesía juvenil que arrasa y que cosecha cifras sorprendentes para el género. Sánchez Santiago confiesta no seguir «ni siquiera de lejos» ese fenómeno. «Pero, por lo poco que he podido conocer, se trata de convertir en lenguaje digestivo y comercial incluso ese género que parecía escapar a cualquier modo de domesticación», advierte. «Todas estas apariciones de poetas juveniles en redes sociales tienen más que ver con la búsqueda del estrellato del autor que con la rigurosidad de una escritura. En realidad, el seguimiento masivo e indiscriminado ya basta para ponerlo todo bajo sospecha».

Mientras tanto, ahí quedan, pesando, las palabras de Arango: «sentados/ en círculo, el rostro/ cerrado por enigmática/ sonrisa/ los sordos/ hacen signos extraños/ con los dedos/ y cuando la oscuridad/ es silencio/ oyen/ con la sien en el puño/ sus pensamientos/ ardua vigilia de los sordos/ en sus cráneos/ los silenciosos hundimientos/ de los valles del mar».

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