El Festival de Órgano cierra la edición más brillante de su historia

verónica viñas | león
Cada año afina más. El Festival Internacional de Órgano ha cerrado la edición más brillante de su historia. Los diecisiete conciertos programados este año convocaron a 25.500 espectadores. La cifra resulta espectacular comparada con la de 2016, año en que también se batió un récord, con más de 21.500 personas —muy por encima de los 14.000 del Purple, aunque la cita sixtie se concentra en un sólo fin de semana—. Los recitales de algunos de los mayores virtuosos del mundo provocaron colas infinitas. Con una media de 1.500 espectadores por concierto, fueron los recitales exclusivamente de órgano los que despertaron mayor expectación, llegando a reunir a 3.000 personas. La programación de esta 34 edición ha sido financiada sufragada por el Centro Nacional de Difusión Musical (33.700 euros), la Junta (20.000) y el Ayuntamiento (30.000). El programa se ha centrado en la música de Oliver Messiaen, coincidiendo con el 25 aniversario de su muerte. Además de las obras del compositor francés que creó el Cuarteto para el fin de los tiempos para los cuatro instrumentos disponibles en el campo de concentración de Görlitz (Silesia), en esta edición ha sonado mucho Bach y Monteverdi, del que se celebra el 450 aniversario de su nacimiento. Como viene siendo tradicional, el festival ha permitido recuperar obras de los viejos manuscritos musicales de la Catedral. La mezcla de canto gregoriano —a partir de códices de la Catedral, lo que supone su estreno en tiempos modernos de liturgias procesionales de los santos Isidoro, Antolín y Santiago— junto a músicas organísticas contemporáneas de Flor Peeters, Manuel Castillo y Naji Hakim, han conformado una de las programaciones más completas de las 34 ediciones del festival.