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CULTURA ■ CINE

«No estamos acostumbrados a que la realidad nos emocione»

González Iñárritu ha recibido uno de los 17 Oscar especiales en la historia del premio.

El director Alejandro González Iñarritu. SASHENKA GUTIERREZ

El director Alejandro González Iñarritu. SASHENKA GUTIERREZ

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antonio martín guirado | los ángeles

Días después de recibir el Oscar especial por la instalación Carne y arena, el mexicano Alejandro González Iñárritu charla con Efe sobre las reacciones que ha provocado la obra desde su presentación en Cannes y asegura que «el cine no consigue el impacto emocional de la realidad virtual».

«Me ha sorprendido la unanimidad de su impacto emocional. Ninguna película podría haber provocado una respuesta así», afirmó el cineasta de Ciudad de México, sentado en una sala del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA), donde la instalación Carne y arena agota cada día las entradas.

«Una película la observas, la ves... pero esto lo experimentas. El impacto que deja en la gente trasciende la experiencia bidimensional o pasiva del cine. Eso tiene que ver más con la verdad que encierra la pieza que con otras virtudes. Hay una verdad innegable, y es la realidad de esas personas», declaró.

El cineasta se refiere al drama los inmigrantes que refleja su obra, basada en experiencias reales y la cual permite al espectador adentrarse en el desierto de Sonora y acompañar a un grupo de personas, lideradas por un «coyote», un traficante de humanos, que tratan de entrar ilegalmente en Estados Unidos.

«No estamos acostumbrados a que la realidad nos emocione y nos afecte. Las ideologías nos han secuestrado los cerebros, nos inducen a interpretar las cosas y no verlas como son. Ya nadie está presente en la realidad. No estamos sensibilizados», reflexionó el realizador de 54 años.

«Por eso», agregó, «tristemente me pareció que, para hablar de la realidad, debíamos recurrir a la realidad virtual».

Iñárritu fue muy crítico con las ideologías en su discurso de agradecimiento al recoger el Oscar. «Si la gente y los políticos pudieran ver la realidad de estas personas, verían que su situación no tiene nada que ver con ser de derechas o de izquierdas. No nos ponemos en la piel del otro. No escuchamos ni entendemos a estas personas. Falta humanidad, misericordia y empatía», apuntó.

En su opinión, las «ideologías ciegas son capaces de sesgar la realidad, aunque sean falacias».

«Los polos se derriten, la temperatura global sube y hay gente que dice que no está pasando. Así de grave es. ¡Si hasta hay congresos de gente que piensa que la Tierra es plana!», añadió con sorna.

Para poner en contexto la valía del galardón a Carne y arena, la obra creada por Iñárritu y su socio, el director de fotografía Emmanuel ‘El chivo’ Lubezki, hay que recordar que la Academia de Hollywood ha entregado el Oscar especial únicamente en 17 ocasiones desde 1972, habiendo reconocido en el pasado avances tecnológicos en materia de efectos visuales, de sonido y de animación.

La última vez se extendió en 1996 a John Lasseter, el ahora denostado jefe creativo de Pixar y Walt Disney Animation Studios, por la creación de «Toy Story».

La fijación de Iñárritu por el drama de los inmigrantes nació en 2005, mientras preparaba el rodaje de «Babel». Allí, en su proceso de investigación, conoció de primera mano historias conmovedoras que le provocaron una gran inquietud.

No fue hasta hace cinco años que comenzó a contemplar la idea de traducir ese interés en una obra concreta, aunque sabía que la tecnología que requería aún no estaba en el punto idóneo.

Tras «The Revenant», quiso tomarse un tiempo alejado del cine para explorar nuevas formas de expresión y alistó a Lubezki para el proyecto.

Juntos han creado una obra que, según la Academia de Hollywood, «ha abierto nuevas puertas a la percepción cinematográfica» y que «nos conecta visceralmente a las realidades políticas y sociales candentes de la frontera entre Estados Unidos y México».

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