CULTURA ■ ENTREVISTA
«El amor es una excusa para hablar de la condición humana»
ZENET / MÚSICO

Antonio Manuel Mellano, conocido artísticamente como Zenet. DL
VERÓNICA VIÑAS | LEÓN
Posee una de esas voces mágicas e inconfundibles. El polifacético Zenet, que es uno y trino —porque a Antonio Manuel Mellano le acompañan Javier Laguna y José Taboada—, desembarca hoy en Espacio Vías con la gira ‘San Miguel Music Explorers on Tour’. Tras veinte años de hacer de todo, este animal escénico, que fue actor antes que músico, y al que los críticos denominan el Tony Bennet español, aunque su apariencia recuerda más a Leonard Cohen (sombrero incluido), llega con los temas de su último trabajo, Si sucede, conviene.
—¿Actuar en salas pequeñas como Espacio Vías es un lujo para el público?
—Sí. Hemos actuado en espacios muy distintos, algunos son multifuncionales, e incluso en alguna iglesia. La gente cuando se siente cerca del escenario percibe la comunión con los músicos y cómo nos divertidos, de modo que la sensación es más cercana. Pero incluso cuando estoy en un teatro grande a mí me gusta acercarme siempre. Me gusta romper la cuarta pared y crear esa atmósfera cercana.
—¿Necesita divertirse en el escenario?
—Sí. La esencia es comunicar. Si el público siente lo que yo estaba sintiendo cuando componía esa canción, entonces hemos logrado la esencia de nuestra profesión, que es compartirla con los demás. La música no es sólo letra y música, también son vibraciones. Ese momento en el que tantas personas se pueden quedar concentradísimas es mágico; cuando hasta el silencio se puede cortar. Me gusta divertirme, pero hay momentos también que son casi sagrados, cuando se está ante una balada, dolorosamente lenta, y se escucha mi voz en el aire.
—¿Ha abandonado para siempre su carrera de actor?
—Nunca digo nunca jamás. Pero ahora no estoy en el mercado y no hago cásting; además soy más selectivo. Pero si me ofrecieran un papel interesante y que me pudiera aportar algo...
—Ha dejado pasar mucho tiempo entre el último disco y los anteriores, ¿qué ocurrió entre medias?
—Estuvimos presentando los discos anteriores en otros países, como México, Venezuela o Ecuador. Vamos lentos, porque somos una compañía independiente; somos, de alguna manera, músicos de largo recorrido. Como cada día hay alguien nuevo que conoce a Zenet, no teníamos prisa, preferíamos que llegara a más gente. Hicimos un recopilatorio de los tres discos anteriores y eso nos sirvió como tarjeta de presentación, por ejemplo, en México.
—¿Cuál es la clave de su éxito?
—No sé muy bien. Lo que capto es que la gente se identifica y siente las historias que canto y que cuento. Parece que hablamos del amor, pero en realidad es un pretexto, una excusa para hablar de la condición humana. Al final hablamos de todas esas cosas que todos vamos retardando y nunca conseguimos hacer y nos quitan sueño, hablamos de aceptarse uno mismo, con lo difícil que eso es... Creo que el tipo de música que hacemos es muy transversal. Al tener pinceladas de otras culturas, a todo el mundo le suena de algo y eso hace que en muchos sitios colguemos el cartel de ‘no hay entradas’.
—¿Eso de que su música es transversal, no es una forma de escurrir el bulto y librarse de etiquetas?
—Necesitamos las etiquetas para definir las cosas de alguna manera. Luego nos damos cuenta de que acabamos presos de ellas. Yo siempre estoy a favor de desarrollar la imaginación, pero luego te pasan cosas como que vas a unos grandes almacenes y te encuentras a Zenet en la sección de pop-rock junto a Raphael. Yo me lo tomo con humor. Es cierto que encajamos difícil en todos los géneros. Los ortodoxos dicen que no hacemos jazz y, sin embargo, llevamos una buena tanda de festivales de jazz.
—¿Está peor el mundo de la música o el del cine?
—Las cosas han cambiado mucho. Hoy es más fácil que hace veinte años ser independiente. Cualquiera puede hacer un disco en casa con una calidad bastante aceptable. Y las redes sociales ayudan muchísimo. Conozco carreras de músicos, como El Kanka —con el que he colaborado—, que se va buscando la vida de forma independiente sin depender de una gran multinacional. Hemos universalizado los medios. Lo mismo ocurre en el plano audiovisual. Puedes empezar haciendo cortos en casa y, a partir de ahí, hay gente que consigue hacer su ópera prima.
—Usted ha grabado su último disco mediante ‘crowdfunding’, ¿la independencia no tiene precio?
—La independencia tiene cosas buenas y malas. Lo bueno que tiene es que puedes hacer lo que te dé la gana. En nuestra compañía somos cuatro y todo se habla entre nosotros. Lo malo es que no tienes una difusión masiva, como la que puede darte una multinacional. Es gratificante que hay gente que te sigue, que viaja de otra provincia para verte y que se siente en parte responsable de esta historia porque ha puesto un mecenazgo en nuestros discos; y esa ilusión que se comparte, sí que no tiene precio.
—¿Es tan intenso en la vida como en la música?
—Sí, soy muy intenso, aunque me doy mis tiempos de relax. También me gusta hacer deporte, correr con mi perra por el campo... La edad te va templando; todo se ve con más distancia.
—Ha trabajado con muchos artistas, como, por ejemplo, Poveda. ¿Qué le aportan estas colaboraciones?
—Es gente a la que admiro y me encanta lo que hacen. He colaborado con mucha gente, como Poveda, Laura Granados o con Virginia Maestro, en el reciente homenaje a Cecilia. Voy descubriendo a gente joven y eso me enriquece mucho.
—¿Qué busca en la música de otras décadas que no encuentre en la actual?
—La riqueza armónica. Me gusta aprender, sumergirme en otras músicas, como el folclore cubano. Te das cuenta de que no hay final, nunca acabas.
—Cuando el éxito llega después de currar mucho, como en su caso, ¿sabe mejor?
—Sí, claro, porque lo ves venir y lo mimas. No llega como un camión que te atropella. Pero el éxito no me influye negativamente. Alguna vez te reconocen por la calle, pero siempre la gente es muy respetuosa.
—¿Conoce León?
—Sólo de paso. Estuve con amigos que hacían cine. Íbamos a la montaña.
Lugar: Espacio Vías.
Hora: 22.00 (apertura de puertas a las 21.00)..
Entradas: 18 euros.