CULTURA ■ PATRIMONIO
La basílica de Marialba, al borde de la nada
El Ayuntamiento de Villaturiel pide a la Diputación 200.000 euros para salvar una de las iglesias más antiguas del mundo El deterioro del yacimiento se ha agravado.

En los últimos años los restos de la basílica de Marialba se han degradado por que se taparon de forma provisional a la espera de ser musealizados. JESÚS F. SALVADORES
verónica viñas | león
La basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera está en una situación crítica. El arquitecto Melquíades Ranilla, autor de un proyecto para musealizar los restos que nunca se llevó a cabo, lanza a través de la revista de Promonumenta un S.O.S. para evitar la ruina definitiva de una construcción erigida en el siglo IV —en la misma época que San Juan de Letrán, considerada la iglesia más antigua del mundo—.
UPL, partido que gobierna en el Ayuntamiento de Villaturiel, presentó en noviembre una enmienda a los Presupuestos de la Junta para invertir 250.000 euros en Marialba, que fue rechazada por el PP. El alcalde de este municipio próximo a León, Valentín Martínez, intenta ahora acceder a una línea de subvenciones de la Diputación para yacimientos arqueológicos que impida la desaparición de unos vestigios únicos.
Ranilla explica que los restos de la citada basílica martirial se protegieron hace nueve años de manera provisional y que «cada año se va perdiendo un poco». El arquitecto afirma que, sin una intervención inmediata, «hay elementos que desaparecerán».
Es lo que intenta evitar el Ayuntamiento de Villaturiel. De momento, descartan el ambicioso proyecto de protección y musealización diseñado por Ranilla, presupuestado hace años en dos millones de euros. El propio Ranilla considera que serviría de momento una «estructura mínima» que «al menos protegiera el yacimiento». Y es también la opción por la que se ha decantado el equipo de gobierno de Villaturiel, que ha encargado la redacción de un proyecto «más modesto», tasado en 200.000 euros, para presentarlo a la Diputación antes del 25 de febrero, cuando concluye el plazo para pedir subvenciones al ILC con cargo a la partida destinada de yacimientos arqueológicos. «Nosotros aportaremos lo que podamos, pero somos un Ayuntamiento modesto de sólo 2.000 habitantes», asegura el concejal de Cultura, Juan Carlos Martínez. Sin embargo, no se conforman. «Este es el primer paso». Su idea es poder musealizar unos restos que han sufrido los estragos de la climatología en los últimos años.
situación crítica
Según Ranilla, «algunas estructuras, como el baptisterio o algunos de los enterramientos presentan un estado muy preocupante y requieren de una protección inmediata». Las fotografías de cómo está hoy el yacimiento y cómo se encontraba hace sólo unos años son demoledoras y prueban que el deterioro ha incrementado «de manera exponencial» en los últimos años, según el arquitecto. La explicación: «Los diferentes elementos constructivos están desapareciendo debido al agotamiento de los materiales. Todas las estructuras estaban construidas para tener un remate, una cubrición. En la actualidad esa cubierta no existe».
Sobre Marialba de la Ribera parece pesar una maldición. Cuando tras años de espera la Junta, el Ministerio y el Ayuntamiento firmaron un pacto para llevar a cabo un Plan Director del monumento, sobrevino la crisis y llegó el desmantelamiento de las cajas de ahorro, lo cual supuso a su vez la liquidación de la Fundación del Patrimonio Histórico, entidad que sufragó una gran excavación en 2009 y tenía previsto la construcción de un edificio que albergase los hallazgos. Además, en 2010, la Comisión de Patrimonio desautorizó el museo por considerar «inadecuada la cimentación del edificio », con lo que daba largas a un proyecto que llegaba en el peor momento. «Sólo el Ayuntamiento puso dinero», recuerda el concejal de Cultura. «Nosotros estamos muy comprometidos con el yacimiento, somos conscientes de la importancia que tiene y queremos cuidarlo», explica Martínez. «No es cuestión de echar la culpa a nadie, pero el Ayuntamiento no tiene capacidad económica para proteger el yacimiento». El concejal de Cultura destaca el apoyo de Promonumenta, cuyos voluntarios han limpiado la maleza el enclave en numerosas campañas. «Todavía estamos a tiempo de salvar la basílica», afirma Martínez.
Excavaciones y hallazgos
Inocencio Arredondo fue el primero en sondear el yacimiento en 1890, aunque nunca publicó los resultados de su trabajo. Habría que esperar hasta 1967 para que se llevara a cabo la primera gran excavación, a cargo del Instituto Arqueológico Alemán, liderada por su director, Helmut Schlunk, junto a Theodor Hauschild, en colaboración con el Instituto Leonés de Estudios Romano-Visigóticos. Descubrieron los restos óseos situados en el interior de la basílica y en las zonas próximas al nártex (pórtico) y el baptisterio. Localizaron un centenar de tumbas, aunque nunca se estudiaron a fondo. Cuarenta años más tarde, la Fundación de Patrimonio Histórico de Castilla y León, bajo la dirección científica del profesor José Avelino Gutiérrez, volvía con picos y palas a un yacimiento que deparó muchas sorpresas.
La lectura del subsuelo en un área de 8.000 metros cuadrados, mediante georradar, descubrió la existencia de grandes construcciones, a unos 200 metros al norte de la basílica, que llamaron la atención de los arqueólogos por la solidez y amplitud de las estructuras detectadas; todo apunta a que se trataría de edificios notables, en consonancia con la propia basílica. Este complejo urbano inédito, que se extiende más allá del perímetro de la zona declarada BIC, pero protegido por las normas urbanísticas de Villaturiel, podría corresponder a una ‘ciudad’ tardorromana o a un enclave militar, teniendo en cuenta que en la construcción de la basílica se reutilizaron fragmentos de tejas con el sello inconfundible de la Legio VII.
Las excavaciones sacaron a la luz 237 enterramientos, con restos de 282 individuos. En siete de las tumbas, donde exhumaron los esqueletos de otros tantos niños, se encontraron collares de cuentas de vidrio. También se hallaron 3.400 fragmentos de cerámica y 2.500 objetos de metal, azabache y monedas.