CULTURA ■ ARTE
Arroyo, Álix y Las Heras conectan León con Arco
Cuatro leoneses suenan en la feria de la polémica. Además de los creadores, Camino Brasa exhibe maestría editorial

León en una de las obras exhibidas que recoge localidades con nombres de animales.
Arco es un lo tomas o lo dejas, porque son lentejas de arte que admiten debate, pero no tanto. Y porque no es obligatorio pero alimenta. «No hay que engañarse. Esto es una feria. De exposición, de compra y venta», advierten los expertos. Lo del rigor artístico lo dejamos para el Museo del Prado y así, parecen querer decir los actores de la feria si se cuestiona la validez de lo que se puede encontrar en esta importante cita anual que ayer inauguraron los reyes de España. Y que por supuesto se desarrolló bajo la sombra de la retirada de la obra de Santiago Sierra, basada en retratados a los que él denominó presos políticos y que Ifema, recinto ferial donde se desarrolla, pidió que se eliminaran.
En definitiva, salvo estas excepciones, nadie obliga a nadie, ni a ir y ni siquiera a los artistas se les dice que estén. Aunque a algunos se les ve. La conexión leonesa pasa por los mismos de muchos años, que dejan el pabellón local bien alto. Eduardo Arroyo, convertido en un señor de las moscas es de las apariciones que humanizan la cita con una presencia y personalidad que hace que la feria madrileña rememore sus tiempos de máximo esplendor, que fueron en torno a los 80 y que hacían de Arco una prolongación de la Movida y muchas cosas más. Daniel Verbis es otro valor seguro. O ese uno fijo en la quiniela que es, cómo no, Alberto García-Alix, siempre aportando imágenes poderosas. Alix es así un imprescindible en la también tradicional presencia de la galería Juana de Aizpuru. Esta vez, al margen, y para ampliar la mirada a lo general, compartiendo exposición con unas imponentes fotografías de la veterana Cristina García Rodero.
El pintor leonés Carlos Álvarez Las Heras también está presente decorando el stand de Sushita Café, patrocinador oficial de la feria. Icónicos personajes y colores vibrantes son argumentos para este creador que es autor del mural de la estación de autobuses de León, de más de 24 metros. Tampoco son tiempos intermedios como aquellos no tan lejanos en los que el Musac hacía la compra en Arco. Y era tradicional el paseíllo para saber cuáles eran las adquisiciones anuales de los castellanos y leoneses para su museo contemporáneo de referencia.
Una atención merecida y especial se merece la zona dedicada a publicaciones. Porque no todo va a ser considerar la feria artística como un lugar al que sólo se va adquirir obra. Por ejemplo, en este apartado se encuentra La Fábrica. Y, como directora editorial de la misma, una leonesa: Camino Brasa. Que asegura que aportan «libros exquisitos de arte y fotografía con ediciones numeradas y firmadas, y cuadernos de artistas», asegura. Libros nutritivos que lo confirman los nombres con los que cuentan: Arroyo, Madoz, Uslé, Alix, Uslé... O Max Pam, Louise Bourgeois, Sean Scully... Este año, esta zona librera, para los que no cuentan con capital para llevarse directamente obras, o sea la mayoría, es una de las más tentadoras y apetecibles.
Luego queda un paseo obligatorio por ese sorprendente Arco en el que ayer la organización lamentaba haber pedido la retirada de la obra de Sierra y dejaba en manos de la galerista la decisión de volver a colgarla. «Todos hemos hecho el ridículo», dijo Helga de Alvear al aceptar las disculpas. «Si quieren, que la cuelguen quienes la descolgaron», desafió De Alvear a Ifema.