MINORÍAS ABSOLUTAS
Curarse de espanto
Estos días me he despertado con la impertérrita noticia de que Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión más grandes del mundo, hacía ver claramente que curar enfermedades del todo no es rentable, que es mejor dejar vías paliativas para tener ‘clientes’ toda la vida. El banco ha sacado un informe donde asevera, sin problema alguno de conciencia —la conciencia no es su campo— que las grandes empresas de biotecnología hacen muy mal en investigar para curar enfermedades. Lo tienen claro: no es rentable.
Como ejemplo, ponen a la farmacéutica Gilead, que tras sacar una vacuna que cura la Hepatitis C —no sin la consabida polémica por sacar la vacuna a un precio desorbitado—, sacando beneficios de más de 12.000 millones de dólares en 2015, ha ido bajando esos beneficios drásticamente con este tratamiento hasta llegar posiblemente a los 4.000 millones por este tratamiento en este 2018. ¿Cuál es el problema que plantea Goldman Sachs? Uno muy sencillo: los pacientes se curan. Y encima no contagian a otros. Y eso no es rentable.
Uno no acaba de sorprenderse lo suficiente con la falta de tacto de ciertos sectores que dominan por encima de lo político. Antes al menos había oscuridad y recelo a la hora de contar ciertas cosas que los dueños del mundo pensaban pero que moralmente eran poco justificables. Ahora, en esta época en la que la verdad es sinónimo de balance de cuentas, las cosas se sueltan sin el menor rubor, con la vergüenza puesta en la pérdida económica y no en la pérdida de dignidad personal y comunitaria. Seguro que Goldman Sachs se defiende con el argumento de que ellos no obligan a nadie a seguir una u otra política, pero por si acaso sacan el informe para dejar claro qué focos de investigación en el ámbito sanitario han de potenciarse. Terrorífico.
Estas son las cosas que ocurren cuando uno apuesta por modelos políticos que priman que las cuentas estén saneadas en detrimento de la salud misma de los ciudadanos que representan. Dicen que todos los partidos son iguales, que todos nos roban y nos mienten, pero la realidad es que hay partidos que pese a las perversiones inherentes al ser humano, apuestan por darle valor a lo colectivo en vez de darle valor a la marca y al amigo de al lado. Hay partidos que tienen conciencia social y otros que tienen conciencia bursátil. Éstos últimos son los que sacarán al país de la crisis… a costa de precarizar el trabajo, dejar morir a los enfermos no rentables, y acomodar jugosos bocados de riqueza en unas poquísimas manos. Los otros, pese a que tropezarán también como sino inequívoco de la vileza humana, pueden asumir un reparto más justo, más equitativo, menos vistoso en los rankings de crecimiento empresarial pero más positivo para los bolsillos de trabajadores de clase obrera, de clase media y, por tanto, para el grueso de nuestra sociedad.
?Cúrense de espanto… o sigan votando a la misma idea para construir un país de miedo.