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Los irreductibles de García-Alix

El fotógrafo leonés protagoniza en Japón una exposición sobre los que no se rinden.

García-Alix, en el Instituto Cervantes de Tokio. EDURNE MORILLO

García-Alix, en el Instituto Cervantes de Tokio. EDURNE MORILLO

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El fotógrafo leonés Alberto García-Alix, que protagoniza en Japón una gran muestra en solitario, Irreductibles, sobre aquellos que «no se rinden», considera que el mundo vive un «renacer de los totalitarismos, donde se intenta que el arte sea decorativo y no cuestione».

Una exposición que reúne a algunos de los personajes más importantes de los años ochenta y otras muchas caras «sin estrella», explicó el artista leonés, que también presenta en el Instituto Cervantes de Tokio su obra audiovisual, De donde no se vuelve. Además de esta pieza, el fotógrafo de 62 años expone en el país asiático una treintena de instantáneas en el marco del Kyotographie, un festival internacional que se celebra entre abril y mayo en varias localizaciones de la ciudad de Kioto.

«He traído algo políticamente correcto. Japón y el resto del mundo viven un renacer de los totalitarismos, donde se intenta que el arte sea decorativo y no cuestione», lamenta el fotógrafo.

Conocido por sus subversivos retratos monocromáticos, García-Alix presenta en esta ocasión una serie compuesta por todo tipo de personajes que protagonizaron la década de los ochenta en España y el reencuentro posterior que tuvo con ellos en el año 2010, así como los espacios en los que se reunieron.

El ganador del Premio Nacional de Fotografía en 1999 ve como algo «horrible» que el arte esté patrocinado por grandes marcas y que esto no permita a los artistas salir «de cierta tónica». «Como creador noto una involución muy grande, pero no me dejo influenciar por esta tendencia porque si no no podría hacer nunca nada», afirma. Niega ser un provocador y se define como un «gran compositor de la escena, donde la forma de ser es la forma de ver». «En esta exposición no sufrí ningún tipo de censura, pero di por hecho que la política, las drogas y el sexo quedaban fuera», afirma. No obstante, algunas de estas temáticas sí están presentes en De donde no se vuelve, un íntimo autorretrato audiovisual.

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