León busca piedras ‘gran reserva’
La excavación de cinco calles del casco antiguo podría sacar a la luz restos del Praetorium y edificios romanos ‘inéditos’.

Parte de la Puerta Praetoria, la más grande del campamento romano, preservada en un sótano del casco antiguo. MORILLO
verónica viñas | león
El subsuelo de León oculta aún los grandes edificios de la época romana. La pavimentación de cinco calles del casco antiguo, en las que habrá las preceptivas excavaciones arqueológicas, tal y como autorizó ayer la Comisión Territorial de Patrimonio, podrían hacer aflorar piedras ‘gran reserva’ —de construcciones romanas y medievales—. Habrá prospecciones en varios puntos de Pablo Flórez, San Pelayo, Serradores, Cardiles y Platerías. Así fue como se descubrió la puerta Praetoria. Por casualidad y durante la pavimentación de Platerías-Cardiles en los años noventa aparecieron restos de varios sillares alineados que correspondían a la spina de la citada puerta, la más grande del campamento romano. Llamada Puerta del Rey en la Edad Media, medía veinte metros de anchura —colosal teniendo en cuenta que la fachada de Botines no llega a 28— y entre diez y doce de alto. Tras la aparición de las primeras ‘pistas’ fueron precisos años de investigación hasta que el catedrático de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, Ángel Morillo, una de las mayores autoridades en el León Romano, pudo recrear la Porta Praetoria, gracias a que se encontraron también posteriormente restos del arco central.
Los expertos estiman que en las próximas excavaciones podrían aparecer, en la calle San Pelayo, nuevos restos del Praetorium , la residencia del legado de la Legio VII. En un solar de la calle San Pelayo, muy cercano al que preserva restos de los Principia (el cuartel general de la Legio VII) ya aparecieron algunos muros de la casa del lugarteniente o general romano.
Los sondeos en Pablo Flórez, en la zona próxima a la Casona de Puerta Castillo, podrían detectar nuevas estructuras de los almacenes que utilizaban los legionarios, descubiertos en la parte trasera del Centro de Interpretación del León Romano. Los expertos no descartan nada. Todo es cuestión de suerte.
En más de 300 excavaciones que se han emprendido en el casco antiguo en los últimos veinte años no han emergido algunos de los edificios de la época flavia y tiberiana. Tampoco el anfiteatro es un ‘caso cerrado’, porque sólo han aparecido pequeños tramos en la calle Cascalerías, hoy preservados en criptas.
Edificios ocultos
Tampoco hay rastro del valetudinarium (hospital) y «si había un hospital militar en la Península, tenía que estar en León», según Morillo, que intuye que estaría cerca de San Isidoro. Por lápidas e inscripciones se ha podido constatar la existencia de cuatro o cinco templos, que estarían dedicados a Mercurio, Diana y las ninfas, y que hasta la fecha no han sido descubiertos. Otra gran incógnita son las necrópolis de incineración de los siglos I y II y nada se sabe de los enterramientos de la Legio VI. Tampoco han aparecido huellas de otras termas —aparte de las gigantescas localizadas bajo la Catedral—. Es posible que entre Santo Domingo y el Barrio Húmero hubiera un foro, templos, termas, posadas, talleres, establecimientos artesanales, las casas de nobles ciudadanos y algún edificio público civil. Así que la posibilidad de excavar en cinco enclaves diferentes del casco antiguo es, cuando menos, emocionante.