Diario de León

La música que bajaba de los valles

Eran una especie de chamanes, de personajes casi mágicos que no podían faltar en las fiestas y romerías de la Montaña Occidental. Ahora, la Casa del Parque de Babia y Luna de Riolago acoge una amplia muestra fotográfica sobre los acordeonistas y la evolución del instrumento, obra del investigador y músico babiano Norberto Magín..

Pergentino al acordeón, y Rosario a la pandereta, en Truébano.

Pergentino al acordeón, y Rosario a la pandereta, en Truébano.

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e. gancedo | león

A sus ya conocidas virtudes en cuanto a la divulgación del patrimonio natural, cultural y lingüístico de la Montaña Occidental leonesa, la Casa del Parque de Babia y Luna, en el formidable palacio de los Quiñones de Riolago, ha añadido ahora una gran exposición en torno a la memoria y la música, al paisaje sonoro y al paisanaje comarcal. Se titula La historia del acordeón en la fotografía y su responsable es el músico e investigador babiano Norberto Magín, artífice también de la Xuntanza d’Alcordionistas que este año vivirá su cuarta edición con la participación de músicos de casi todas las comarcas leonesas.

La exposición consta de medio centenar de imágenes históricas en torno al indiscutible instrumento rey de estos valles, llegado con la revolución industrial para hacer pareja con los viejos pandeiru o pandereta, amenizar bailes y romerías en solitario y, en una tercera etapa, formar parte de bandas de inspiración moderna. Tan popular llegó a ser que el acordeonista constituía una especie de chamán imprescindible, requerido y respetado en todas partes. «Las fotos están colocadas en orden cronológico para que el visitante pueda conocer la evolución del acordeón, en esta zona, a través de las imágenes —explica Magín—. Las primeras están dedicadas a los acordeones de botones o diatónicos, por ejemplo con Tomás de Mora de Luna, padre del famoso músico y cantante Javier Arias; con Aladino de Santa Marina del Sil o con Pepín de La Pola de Gordón, que luego se estableció en Villaseca».

«Luego vienen los acordeones de teclado, que están ordenados por generaciones. La primera la forman gente como Pepín de Lumajo, Primo de Salientes, Natal de Palacios o Lisardo, cuya imagen ha sido elegida para ilustrar el cartel —prosigue Norberto Magín, nieto de acordeonista e hijo de baterista—. La segunda es la de Magín de Lago, mi abuelo; Pergentino de Truébano, Firmo de Quintanilla y Geni de Caboalles de Abajo. Y la tercera, la de músicos como Aurelio de Villager, Julio de Cospedal, Elicio de Cubillas de Arbas, Adelino de Tremor de Arriba, Gubi de Orallo o Julio de Trobajo».

La exposición también refleja la aparición de las primeras orquestinas y orquestas, «formaciones que gozaron de gran repercusión en las décadas de los cuarenta y cincuenta y que constaban de instrumentos de viento (saxos, trompetas, clarinetes…), un batería y un acordeonista», dice Magín, haciendo hincapié en que en ella se podrán ver, sobre todo, grupos bercianos como las orquestas Veracruz, Elva, Juventud y Aires del Bierzo. «Por último, en los años sesenta y setenta, los grupos vocales y el baile más a lo suelto se ponen de moda y los altavoces, las guitarras amplificadas y los órganos sustituyen a las orquestas. Un ejemplo de ese cambio son los FHAM, que cuando empezaron tenían una formación de dos acordeones, una trompeta y un batería, y sus dos acordeonistas (Miguel de Boñar y Aquilino de Chozas) aprendieron a tocar la guitarra y el contrabajo. Otra veces, como en Laciana, se mezclaba bien con esa formación, tal como se puede ver en los Rebeldes y en los Celestes», detalla.

La exposición, que puede verse hasta el 1 de julio, está formada por imágenes del archivo personal de su creador, de colecciones digitales, del archivo de la Ciuden y del fallecido Ángel Cacharrón, además de algunas cedidas por Diego Bello.

Están representadas, sobre todo, Laciana, Babia, Alto Sil, Omaña y Luna, así como el Bierzo, pero también lugares de la Montaña Central y el área de la capital. Una exposición que cuenta historias como la de aquel neno de Robles, integrante de la orquestina Hermanos Feito, tan pequeño que llegaba a quedarse dormido tocando la batería pero que terminó sacando la carrera de piano.

En cuanto a la Xuntanza de este año, será en Riolago los días 30 de junio y 1 de julio, y en ella participarán músicos de Bembibre, Villablino, La Virgen del Camino, León ciudad, Asturias...

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