Diario de León

«La cultura, hoy, es una forma de resistencia»

César Antonio Molina publica el ensayo ‘Tan poderoso como el amor’ «Represento a un mundo que desaparece», dice.

César Antonio Molina estuvo al frente del ministro de Cultura y del Instituto Cervantes. KOTE RODRIGO

César Antonio Molina estuvo al frente del ministro de Cultura y del Instituto Cervantes. KOTE RODRIGO

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carmen sigüenza | madrid

Exministro de Cultura, exdirector del Cervantes, narrador y poeta, César Antonio Molina es un intelectual comprometido que dice que representa «un mundo que está desapareciendo por el avance tecnológico». «Nos queda la cultura como resistencia», explica.

Molina (A Coruña, 1952) acaba de publicar su último ensayo Tan poderoso como el amor (Destino), un homenaje al cine, donde analiza más de cien películas para hablar de los amores imposibles y que presentará el próximo 19 de septiembre en Madrid. Un amor especifico por el cine y las salas de proyecciones, pero que este autor ha solido plasmar también en sus libros de poemas y ensayos. Un amor por la cultura en general, por la escritura, lectura, el arte, o el teatro, porque Molina defiende la cultura frente a la alienación y los populismos.

«Nos queda la cultura —recalca— y es una manera de volver a la resistencia porque la cultura tal y como la hemos entendido nosotros ya no volverá. Es el final de un tiempo después de muchos siglos, de más de 2.000 años. Es un tiempo final para el pensamiento porque el mundo tecnológico ha ido contra una manera de en entender la cultura,la civilización», añade el exministro. Y es que Molina, periodista y columnista, sostiene que el desarrollo tecnológico, el cambio de paradigma, va por delante de la necesidad del ser humano de adaptarse a él. «Eso nunca había pasado —precisa— y esto avanza a pasos agigantados y en el futuro inmediato los robots de la inteligencia artificial tendrán que ver dónde colocan al ser humano, porque no se trata solo de comer o sobrevivir, necesitamos más cosas», dice.

Un «exiliado digital»

Toda esta situación lleva al autor a decir que se considera un «exiliado digital», como los de su generación. «Qué le voy a hacer», dice con humor. «Yo sigo yendo al cine tres o cuatro veces por semana —argumenta— y quiero seguir haciéndolo, no quiero estar solo frente a la pantalla, porque todo lo que va saliendo va reduciendo a la gente a que se quede en casa», sostiene. Muchas cosas que están ocurren como la involución en la cultura por lo políticamente o la censura —continúa— contribuyen a la degradación de las expresiones de la persona porque siempre ha habido un intento de controlar al individuo y cuanto más homogéneo sea, más fácil es su control». Molina, que está muy desencantado con la política, reconoce que está «muy preocupado» con el tema de Cataluña. «Nosotros venimos de un país que tiene 500 años de historia y la separación de Cataluña significaría la desaparición de este país, porque vendría una cosa detrás de otra. Y no sería solo la desintegración de España, sino de Europa —añade— porque hay otros nacionalismos». Así, con los pies en el suelo, fuera de la política, donde ya no quiere volver, preocupado por el gran cambio de paradigma cultural y con su mirada crítica y lúcida, intenta captar «y disfrutar de la belleza del mundo», de ahí que ofrezca una amplia reflexión sobre el cine y el poder del amor.

El libro comienza con el cine mudo y acaba con el filme La correspondencia , de Tornatore, en un volumen de casi quinientas páginas. «El amor es el asunto que desde la Biblia es una obsesión en el ser humano y es uno de los pecados mas perseguidos y, sin embargo, está en la historia, la literatura, el cine y demás», explica el autor. Pero para Molina, el amor es una gran ilusión creada por el ser humano para dar sentido a la vida. «Los amores imposibles prologan la ilusión de que todo se puede llevar a cabo en la vida, lo que pasa es que la vida está llena de leyes y normas que lo complican, y el arte nos mantiene esa ilusión. Y ya se sabe que sin ilusión no se puede vivir», concluye.

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