LITERATURA
«Llega un día en que la memoria se transforma en ficción»
PEPO PAZ SAZ / EDITOR Y ESCRITOR

Pepo Paz presenta hoy en León su libro ‘Las demás muertes’. DL
Un barrio de Madrid que no era tal, cuajado de descampados, desmontes y bandadas de chavales compitiendo a pedradas por el territorio. Una bisabuela ciega y postrada en la cama que habla con voz de oráculo. Y un niño que atisba el mundo desde el balcón de sus ojos asombrados. Son algunas de las estampas que pueblan Las demás muertes (Demipage), el libro que Pepo Saz, escritor e ineludible editor del muy reconocido sello Bartleby, presenta hoy en la biblioteca de Padre Isla, 57, dentro del ciclo Letras en la buhardilla. Pero como las facetas de autor y editor son difícilmente separables, la pregunta de «¿qué hace un editor de poesía publicando narrativa en una editorial independiente?» sobrevolará toda su charla.
—¿Qué tipo de callejón sin salida o de trastorno vital puede llevar a una persona a fundar una editorial independiente?
—Bueno... ahora en diciembre cumplimos 20 años, y por tanto es un buen momento para reflexionar sobre cómo nació Bartleby. Y veo que entonces hicimos todo lo contrario de lo que mandan los cánones. No había una idea, ni un plan de negocio, no sabíamos prácticamente nada de este oficio. Era un vericueto para introducirnos en el mundo de la literatura sin una dedicación exclusiva a la creación.
—¿Y cómo fue ese proceso de aprendizaje?
—Hicimos un máster de media hora de duración en el despacho de Pío Serrano, el editor de Verbo. Nos habló de maquetistas, de distribuidoras... no sabíamos nada de todo eso. Y nos dio el contacto de Eloísa Lezama Lima, que aún vivía. Así, comenzamos editando los cuentos completos de Lezama, La Habana caleidoscópica. Fue nuestra primera aventura editorial junto a los versos de otro autor cubano, José Kózer, Dípticos. También ahí comenzó nuestra vocación de prestar atención a las voces del otro lado del Atlántico. El tercer libro fue de Eduardo Moga, que venía de ganar el Adonáis. Fue cuando tuvimos claro que nuestro principal carril había de ser el de la poesía.
—¿Cuál es el secreto para que hayáis sobrevivido 20 años?
—No hay secretos sino caminos. Pero es que nuestra apuesta era de veras radical: no queríamos entrar en el corralito de premios creados por esas editoriales que todos sabemos, ni convocados por instituciones públicas, y no optamos a ayudas a la edición. O sea, el más difícil todavía. Pero luego hubo varios aciertos inesperados que nos ayudaron mucho.
—¿Por ejemplo?
—Poemarios de Anne Michaels, que había publicado en Alfaguara pero nos dimos cuenta de que también tenía poesía, la antología de poemas amorosos de Vázquez Montalbán; Todos nosotros, de Carver; Esa belleza, de Berger... apostar por las ediciones bilingües de poesía ha resultado buena elección, así como el hecho de que en 2002 Manuel Rico se incorporase a la dirección de nuestra colección poética. Y seguir aquel consejo que escuché una vez, «no hagas en tu empresa lo que no harías en tu casa».
—¿El objeto libro ha perdido, está perdiendo, valor?
—Uno siempre se está preguntando que para qué editar, con todo lo que ya hay. Pero después veo chavales como mi hija de doce años, que se zampa un libro de 500 páginas tras otro, y te das cuenta de que para algo sí que vale. Lo que pasa es que hoy se comercia con todo. Nosotros hemos visto que editando ocho o diez —buenos— libros al año se puede vivir, no hay que intentar abarcar demasiado. Un editor ha de aspirar a ser honesto con uno mismo, solo así lo será también con el lector. Nuestro lema es: «20 años creando lectores».
—¿Qué nos puedes contar de ‘Las demás muertes’?
—Suelo decir que siempre hay un momento de la vida en que la memoria se transforma en ficción. Y lo que hago aquí es un ajuste de cuentas, un intento de recuperar los años de mi niñez sin nostalgia. Cuando Canillejas, a pesar de que la ciudad de Madrid lo engulló en los años cincuenta, era un pueblo, un puto pueblo lleno de descampados y de chavales abriéndose la cabeza a pedradas. Puntos de partida, reales o no, para la fabulación. Aquí están también las relaciones imposibles, las pérdidas, el recuerdo de los padres... la vida.
Lugar: Biblioteca Padre Isla.
Hora: 19.30.