LA INTIMIDAD DEL GENIO
Una carta de Goya le muestra «inflamado de amor» por un hombre

a última carta conocida de Goya a Martín Zapater: "Con tu retrato delante me parece que tengo la dulzura de estar contigo ay mío de mi alma", dice el pintor al empresario zaragozano en una misiva "inflamada de amor".
«Ni la correspondencia de Goya ni su obra permiten afirmar o negar que fuera homosexual. La imaginación es libre, como las interpretaciones». Así responde José Manuel Matillla, jefe de conservación de dibujos y estampas del Museo del Prado, cuando se le inquiere por la orientación sexual del genio de Fuendetodos. Y es que las especulaciones sobre la presunta homosexualidad de Goya se han disparado tras la compra por el museo de una carta a su amigo del alma, Martín Zapater, encabezada con el dibujo de un corazón «inflamado de amor» y que se cierra con otro dibujito con dos hombre abrazados.
El Prado, junto a La Fundación Botín y la Fundación Amigos del Museo pagaron 85.000 euros por esta misiva datada el 10 de diciembre 1790, la última de Goya en manos privadas. En ella el pintor da cuenta a su amigo de la grave enfermad de su hijo, aquejado de viruela y «hecho un monstruo», y de que la cuarentena le impedirá entrar en palacio. Escrita con tanta urgencia como intensidad —«lo que hoy sería un WhatsApp», dice Matilla—, denota la profunda intimidad entre Goya y Zapater en la que hay quien se empeña en ver una relación homoerótica. «No conocí a Goya y no confirmo ni desmiento nada. El texto de la carta confirma la existencia de una extraordinaria y emotiva amistad, fraguada desde la infancia y con distintos niveles de comunicación», apunta Matilla. «Trasmitir profundos afectos entre hombres no implica género ni orientación sexual, por más que a alguien le extrañe, y menos en el caso de Goya a quien también se tildó de nacionalista, afrancesado, torero, antitaurino, machote y amante del duquesa da Alba», enumera el experto. «No hay evidencia de su homosexualidad ni de lo contrario, pero sí la hay de la existencia de una honda amistad sostenida desde la niñez, de que Goya tuvo seis hijos y de que murió en Burdeos acompañado por una mujer, Leocadia Zorrilla», señala Matilla.
DOS CARTAS SEMANALES
Goya escribía a su amigo del alma, el comerciante zaragozano Martín Zapater y Clavería, dos cartas cada semana. Lo hizo durante más de treinta años y hasta sus últimos días. Muchas de las misivas denotan la íntima complicidad que les unía. Una proximidad y una confianza extremas. Pero, ¿tanto como para sospechar que Goya fuera homosexual? Como Matilla, cree Manuela Mena «es imposible deducirlo de esas cartas, aunque hay quien lo cree». «Eran muy amigos, pero no hay manera de saber hasta dónde llegaron, si se acostaron o no. Sabemos que un sobrino nieto de Goya expurgó las cartas más comprometidas, pero creo que lo hizo por razones políticas, no sexuales», reitera Mena, una autoridad mundial en el pintor, partícipe del catálogo razonado en el que se incluye la carta de marras, y jefa de conservación del área de pintura del siglo XVIII y Goya del Prado.