CONRADO MARTÍN MÚSICO
«León vive un momento musical de horas bajas»

Jesús F. Salvadores
pacho rodríguez | león
Puede que sea el último mod o el primero, según se mire e incluso quiera. Podría ubicársele también como ‘mod millennial’. Lo que está claro es que el 2018 ha sido el año de Conrado Martín, ese batería sorprendente que a priori puede parecer un artista precoz, si no fuera porque él mismo no tiene recuerdos suyos que no sean al lado de la batería. Cumple 19 años estos días y ha cubierto grandes expectativas como la de actuar con lo más granado de la escena musical y alcanzar un sueño: tocar con Cooper. También lo hace en Los Modernos y ha pasado por otras formaciones que han impulsado una carrera meteórica. Pero, pese a alcanzar ya lo que sería su máximo sueño musical confesable, como es tocar con Álex Díez, «si me hubieran dejado elegir tocar con mi grupo favorito español hubiera dicho que con él», asegura, Martín es sensato, modesto y altamente reflexivo. Y aunque adore la cultura sesentera y el plus que exige ser mod, no se deja llevar por nostalgias artificiales que le llevaran a pensar que hubiera sido mejor nacer en otro tiempo. Al contrario, aunque tenga un pie en el pasado, camina con paso firme hacia un futuro en el que por echar de menos algo se podría pedir que tuviera más compañeros de viaje generacional. Aunque Conrado parece encontrarse a gusto rodeado de tantos mayores, de los que, de momento, parece haber aprendido sólo lo bueno. Estudia Imagen y Sonido y en su casa, desde pequeño, la banda sonora musical era una propuesta ochentera con La Movida como referente y otros grandes nombres de la escena rock.
—¿Desde cuándo ha querido ser músico?
—No me acuerdo de cuándo empecé a querer ser músico. De hecho, no tengo el recuerdo de no tocar la batería...
—O sea, que no eligió instrumento, que usted recuerde...
—Igual fue la batería la que me eligió a mí.
—Pero luego se ha formado y trabajado mucho para alcanzar su nivel actual. ¿De qué manera ha ido aprendiendo?
—Sí me gusta dejar claro que, aunque sea joven, llevo muchos años ensayando y trabajando para aprender. O sea, que no es algo que sepa hacer sin haberme esforzado. Pero como me ven que tengo 18 años, pues a veces da la sensación de que ha venido rodo rodado. Fui de la primera promoción de la Escuela de Música de Villaquilambre. Ahora parece que hay un ‘boom’ muy grande de gente que va a clases de música. Cuando yo empecé no tanto. Y lo que había o hay no es del rollo que a mí más me guste.
—Cuando empieza a tocar con grupos, casi todos son mayores que usted. ¿Qué tal lo lleva?
—Generalmente, bien. Se puede aprender mucho de mucha gente que hace las cosas bien. En el fondo ya me he acostumbrado a tratar siempre con gente mayor.
—Con Los Modernos y con Cooper, nombres destacados de la música...
—Desde que empecé con Cooper me di cuenta de que había que quitar cosas de la agenda, porque para hacerlo bien requería tiempo. Y me interesaba mucho estar a la altura de un grupo tan potente.
—Cuando le llamó Cooper, ¿le dio mucho susto?
—Si tuviera que soñar con tocar con un grupo sería con Cooper. De hecho lo soñaba. Sí, cuando me lo fue sugiriendo me dio un vuelco el corazón. Luego ya me lo comentó más en firme. Si te cuento la verdad, me ofrecí yo en su día. Artísticamente, para mí Cooper es el grupo perfecto. Recuerdo que hace tiempo en casa, viendo un programa en el que la gente decía con quién le gustaría tocar, y hablaban de AC DC y de grupos así, mi padre me dijo: «¿Y tú qué hubieras dicho?». Yo le respondí que Cooper.
— Y metidos en la harina de Cooper, ¿qué tal?
—Quizás sea el grupo con el que más presión toco. Pero también te digo que con Álex Diez he aprendido a tocar mucho mejor la batería. De repente, me he ido dando cuenta de que en el proyecto musical de Cooper había mogollón de cosas que no sabía y que he aprendido gracias a él.
—Aunque el mundo musical ha cambiado mucho, ¿cómo lleva lo de ser batería de un grupo que gira por toda España, muy activo en festivales, presencia en medios y luego ser también entre semana un estudiante en León?
—Pues siendo consciente de que soy las dos cosas. Un fin de semana puedo estar tocando con Cooper ante 800 personas en Madrid y durante la semana en clase con 20 compañeros. Tampoco está mal. Puede ser complicado pero es necesario saber quien eres.
—Pero la música siempre está presente, ¿no?
—Yo vivo por y para la música. Si no toco, oigo música, compro vinilos. Y encima si eres mod te gusta estar atento a muchas otras cosas. Musicales, estéticas, literarias, artes plásticas...
—¿Cómo ve la escena leonesa actual?
—Creo que León vive un momento de horas bajas. Creo que hemos tenido tantas cosas buenas que al final las infravaloramos porque lo considerábamos normal. León, para la ciudad que es y las posibilidades que tiene, es muy importante en música y hay que ponerlo en valor. A veces pienso que no explotar nuestras cualidades va en ese cazurrismo nuestro.
—¿Recuerda qué escuchaba de música en su casa cuando era pequeño?
—Sí. Mi padre es gran seguidor de todos los grupos de la Movida. Y gracias a mi madre escuché muchísimo, por ejemplo, a Rod Stewart y a Tina Turner.