Cultura
El Oscar de los efectos especiales, para León
Darío Siero empezó rindiendo tributo a los títulos que marcaron su infancia en el filme ‘Proyecto Sagitario’ y ahora ya es un laureado experto que ha trabajado para ‘La catedral del mar’, ‘Arde Madrid’, ‘La peste’, ‘La zona’ e incluso ‘Juego de tronos’..

En uno de los barcos elaborados para la serie ‘La catedral del mar’. DL
En una época en la que el ordenador es la suprema herramienta de trabajo y el algoritmo, una especie de diosecillo tutelar, Darío Siero rompe tópicos: «La gente no se hace una idea de lo artesanal que puede llegar a ser esto». Y con ‘esto’ se refiere el joven leonés a su labor como experto en efectos especiales, carrera meteórica que empezó con un corto artesanal y que le ha llevado a trabajar para alguna de las series y películas más conocidas de los últimos tiempos y a ganar el premio de la Visual Effects Society, considerado ‘el Oscar de los efectos’.
«He tenido mucha suerte de haber entrado en una empresa como Twin Pines», dice, hablando de la puerta que le dio paso a la ‘fábrica de los sueños’. «Desde entonces he podido participar en multitud de películas y series, y crecer profesionalmente en cada una de ellas. Desde componer planos sencillos hasta supervisar la composición de alguna serie e ir a los rodajes como supervisor de efectos visuales», cuenta. Entre las películas más conocidas en las que ha trabajado, Kamikaze, Carmina y Amén, Zipi y Zape 2, Cuerpo de élite, La tribu..., y en series recientes como La catedral del mar, y las producciones para Movistar Plus Arde Madrid, La peste y La zona. ¿Y Juego de tronos? «Fue una experiencia muy enriquecedora —explica—. Tan sólo fue para una batalla de un capítulo de la quinta temporada, pero la gente no se hace idea de la de gente que trabajó durante meses para una secuencia que apenas dura 20 minutos en pantalla. Ese esfuerzo fue reconocido con el premio de la Visual Effects Society, hace dos años, a la mejor composición de efectos visuales para un episodio de televisión. Un premio muy especial para nosotros, ya que son como unos Oscars pero sólo de efectos visuales, y los votan gente del sector».
Una exigente artesanía
Si se le pregunta a Darío Siero cuál de las series y películas en las que ha participado le han marcado de una manera más profunda, dice haber disfrutado especialmente en La zona, ya que fue su primera oportunidad de trabajar como supervisor de composición. «Y también La catedral del mar, ya que asistí a los rodajes y me ayudó a tener otra perspectiva de las demás fases de producción —narra—. Además de comprender que los efectos visuales, pese a que se realizan al final de la producción, deben plantearse desde el principio de la misma».
Pero, ¿cómo han evolucionado los efectos especiales en los últimos años? «Cada vez hay más programas, mejor hardware y todo es más accesible. Es tremendo las cosas que pueden hacer algunos móviles o programas simples... En cualquier caso —incide—, siempre hace falta el factor humano para lograr un resultado a la altura de una producción cinematográfica. Precisamente por la accesibilidad de programas o aplicaciones que lo hacen todo de forma automática, se tiende a pensar que nuestro trabajo es realizado principalmente por el ordenador, que es ‘darle a un botón’, pero la gente se sorprendería de lo artesanal que es todo aún».
«Nos ayudamos de la potencia de los ordenadores para ahorrar tiempos en labores técnicas, pero, aunque utilicemos el ordenador en vez de un pincel, todo sigue siendo muy manual. Y si para borrar algún elemento de la imagen hay que ir pintando fotograma a fotograma, pues se hace. Son muchas, muchas horas de trabajo», asegura.
Entre sus principales maestros tanto ‘presenciales’ como a través de la pantalla, habla de Alberto del Amo, de la escuela TAI de Madrid, y Juan Salazar, de Escape Studios en Londres. «Y ya profesionalmente me inicié con Juan Aroca de Estudio 2.0, que me enseñó lo mucho que hay que trabajar, y que nuestro objetivo es que nuestro trabajo pase desapercibido. Si la gente no se ha dado cuenta que un plano llevaba efectos visuales, es que lo hemos hecho bien», dicta.
Y de los que más ha aprendido, Juanma Nogales, Ana Rubio y la gente de Twin Pines, «grandes profesionales con muchos años de experiencia; es un privilegio aprender de alguien así, que disfruta tanto con su trabajo». «Y a través de la pantalla... sencillamente, ha sido resultado de ver películas enormes, como Parque Jurásico, Star Wars o Regreso al futuro —reflexiona—, con efectos visuales maravillosos, cuando el hacerlos era infinitamente más difícil que ahora».
Una amplia oferta
Hoy en día existe una superabundancia de series, canales, productoras... ¿Se vive una ‘edad dorada’ del audiovisual, o no es oro todo lo que brilla? «Bueno, sí es cierto que nos viene muy bien que haya tanta variedad, y el poder que están adquiriendo las nuevas plataformas de vídeo bajo demanda como Netflix o Movistar Plus —responde—. Ahora mismo, aunque no sea de ciencia ficción, cualquier producción requiere efectos visuales. Ya sea para arreglar algo del plano, borrar alguna marca que no debe verse... Siempre estamos presentes. Por supuesto, el que haya mucho no quiere decir que sea de calidad, pero el que haya más demanda nos beneficia. Además, como los proyectos son tan variados, se agradece estar trabajando con una serie de la Edad Media, luego volver al presente, después algo fantástico... Nunca nos aburrimos». Por otro lado, ante la cuestión de cuál sería el secreto del buen especialista, Siero piensa que la clave «pasa por saber llegar al resultado de la manera más rápida y sencilla, ya que solemos trabajar con tiempos de entrega ajustados. También el haber visto mucho cine y controlar un poco de todo. Tienes que saber muchos factores técnicos de cómo funciona la luz y las cámaras. Es conocer todos esos pequeños detalles de los que normalmente nunca tienes en cuenta pero que, si faltan, tu cerebro te dice que algo hay raro».
Uno de los últimos trabajos de Darío Siero ha sido en la superproducción Aquaman, de reciente estreno en España. ¿Hasta dónde puede contar de esa participación? «La confidencialidad en producciones como estas es muy estricta, por lo que de momento solo puedo decir que estuve en Vancouver trabajando como compositor de efectos visuales. Ha sido una experiencia muy interesante y me ha permitido conocer a gente maravillosa allí. En general, nuestro trabajo es muy anónimo. Casi nadie se queda a ver esas interminables listas de nombres que aparecen durante los créditos. Pero en Vancouver pude conocer una comunidad de españoles que han hecho algunos de los planos más míticos de películas de primera línea. Es una lástima que se conozca tan poco sobre nuestro trabajo, tanto dentro como fuera de España».
Una labor en la que abundan, y de qué modo, las anécdotas. «Creo que la más curiosa fue en La catedral del mar. Estábamos un equipo reducido en una barca, y teníamos que grabar un plano detalle de un ancla cayendo al mar. Pero el ancla era falsa, construida para la serie, y flotaba... En una situación de rodaje, en la que todo el mundo tiene que estar en silencio, nunca olvidaré cómo empezamos a reímos a carcajadas al ver que aquello navegaba como un corcho».