Elvira Navarro publica cuentos de terror sin nada de sangre
álvaro soto | madrid
Las historias de Elvira Navarro (Huelva, 1978) pasan el filtro del tiempo: nacen en un momento, maduran y años después de haber sido concebidas, si la autora considera que siguen manteniendo el interés, se convierten en relatos o novelas. Su nuevo libro, La isla de los conejos (Literatura Random House), son once cuentos que se mueven en el campo del terror psicológico.
«No hace falta sangre para dar miedo. El terror se genera a través de las proyecciones que los protagonistas hacen de la realidad, con entornos desconcertantes e incomprensibles», explica Navarro. Por sus páginas desfilan personajes supuestamente normales que viven en «estados de excepción» y que abandonan sus hogares para embarcarse en un viaje a lugares tétricos, en la ocupación de una isla o en la búsqueda de una dirección desaparecida en una ciudad.
Este es, por ejemplo, el argumento de Paris Périphérie , uno de los relatos más destacados del libro. Elvira Navarro revela que este cuento comenzó a forjarse en su cabeza hace más de 15 años, cuando se fue de Erasmus a la capital francesa y descubrió que la ciudad la expulsaba del lujo, la grandiosidad y el romanticismo prometidos. «Aquello no existía para mí, que no tenía dinero. Me fui a vivir a una residencia de jóvenes trabajadores en un barrio de las afueras, casi la ‘banlieue’. Aquello me horrorizó».