PIONEROS EN LEÓN
La 'Casa los Mudos' empieza a hablar
La Universidad recupera un texto inédito de Medina Bravo, pionero de la geografía en León, donde describía al detalle una magnífica casa de techo de paja en Canseco, hoy desaparecida. Y lo publica con edición de Lorenzo López Trigal, Ignacio Prieto y Joaquín Alonso

La casa era un edificio de grandes dimensiones cubierto con paja de centeno, una joya de la arquitectura tradicional. FONDO MEDINA BRAVO
«No dejé de pensar que la elección de un pueblín tan escondido e ignorado como Canseco para abordar cuestiones científicas, aunque fuese dentro del campo de la divulgación, podría considerarse desorbitada, pero pronto rechacé el prejuicio recordando que este pueblo, como tantos otros de la España incógnita, tenía derecho como el que más a ser estudiado y ensalzado...». Son líneas de un texto cuya luminosidad contrasta con la oscuridad de papeles y carpetas en las que ha permanecido hasta el momento. Su autor es Modesto Medina Bravo (1900-1991), pionero de los estudios geográficos en León y esas cuartillas, en esencia, constituyen una completa síntesis y un estudio muy detallado de cómo la vida diaria había venido discurriendo, durante siglos, en la Montaña Central leonesa. Todo a través de una familia y de un edificio enormemente singular, la casa de los Barriera.
Ahora, y con ese título, Canseco y la casa de los Barriera, la Universidad de León recupera y edita en forma de libro aquel texto perdido que no camina solo: contextualizan, aportan y enmarcan las líneas de Medina Bravo los capítulos firmados por dos geógrafos —Lorenzo López Trigal, impulsor del proyecto, e Ignacio Prieto Sarro— y un antropólogo, Joaquín Alonso.
El primero de ellos, empeñado en recuperar las figuras y legados de los primeros geógrafos verdaderamente académicos que se ocuparon de la tierra leonesa —ha hecho lo propio con José Luis Martín Galindo, por ejemplo—, resume el perfil laboral de Modesto Medina: «Madrileño de origen, maestro e inspector de primera enseñanza, se significó como destacado antecedente de los estudios geográficos de la provincia aunque no fuera ‘geógrafo de formación’ sino un pedagogo que tiene su primer destino profesional en León (de 1923 a 1931), a la vez que un gran aficionado al montañismo».

La casa de los Barriera, a la derecha, junto a otras también techadas de centeno. FONDO MEDINA BRAVO
En lo que se refiere al texto recuperado, López Trigal, profesor de Geografía Humana de la ULE, explica que estamos ante las líneas inéditas de alguien «que estuvo profesional y sentimental unido a León, autor de una obra iniciática, Tierra de León, de 1927, muy popular para el magisterio de toda la provincia y para su alumnado». Recuerda que en 1931 se va de León y no regresa, y que a finales de los setenta le encuentra en Madrid. «En aquel tiempo me puse en contacto con él porque estaba yo empeñado en que la Diputación reeditara aquella obra, cosa que conseguimos, primero en la revista Tierras de León y después, ya como libro, en la colección Breviarios de la calle del Pez —repasa—. En cierto modo se recuperó su figura y ahora aparece un texto no conocido por mí... Él mismo lo anuncia en el prólogo, donde abre la posibilidad de escribir algo nuevo sobre León». Y para escribir ese ‘material nuevo’, que parece datar del año 1979 o 1980, se acuerda del pueblo de su esposa, Canseco, donde pasó la luna de miel en el verano de 1929 y donde parece que le «llamó mucho la atención la gran casa de los Barriera», comenta López Trigal, y sobre la que hizo numerosas anotaciones y croquis, preguntó cuestiones, tomó fotografías...
Todo ese material está incluido en el libro, y el lector podrá comprobar el gran detalle con el que hace constar la cubilera o cubil de los gochos, el llar, los escaños y escañiles, las pregancias, la masera, el lugar para las ferradas o cubos de madera sujetos con aros de hierro, la tenada, y decenas y decenas de cosas más. También describe con toda exactitud el proceso de cubrición de una casa de techo, que así se ha venido llamando a la casa con cubierta de paja de centeno en la Montaña leonesa, cada hueco y cada viga, y numerosa información en torno a la toponimia, suelos y naturaleza del valle en el que se asienta este lugar del Alto Torío.
Por su parte, Ignacio Prieto traza una reseña geográfica de Canseco, fijándose sobre todo en sus tipos de terreno y medio ambiente, y ofrece una ilustrativa descripción de la evolución de los usos agrarios, apoyándose en fotografías aéreas que revelan la progresiva desaparición de los aprovechamientos: «En 1957, en una foto hecha por los americanos que estrenaban sus bases militares en España, vemos cómo casi todo el suelo, hasta media ladera, aparece sembrado de cereal, fundamentalmente centeno, el más resistente y adecuado para este clima —describe—. A finales de los setenta y principios de los ochenta, años que marcan el final de todo un mundo, el de la economía de subsistencia, ese cereal ha desaparecido para dejar paso a los pastizales, y la última imagen, de 2017, deja claro que ya hasta el praderío se pierde».

El plano que hizo de la casa con todos sus usos y dependencias. FONDO MEDINA BRAVO
La arriería, que consumió muchos afanes de los argollanos, y la variada ganadería que mantenía a sus vecinos figuran también en el libro, donde Joaquín Alonso firma el capítulo sobre cultura y vivienda tradicional, especialmente en lo que respecta al concejo de la Mediana. «Trato sobre todo de situar al lector, de mostrarle el contexto cultural en el que se situaba aquella casa, sobre todo entre los siglos XVIII y XIX», cuenta, y alude a los datos de catastros que empleó para rastrear la renta media de los vecinos, entre muchos otros datos. Para Alonso, autor del gran tratado La casa con cubierta de paja en León (ed. Monteleón), uno de los grandes valores del texto de Medina Bravo está en su tremendo detallismo. «Se fijaba en todo. Es digno de resaltar sus apuntes sobre vestido y calzado, en particular sobre los barajones», aquellas ‘raquetas de nieve’ de nuestros mayores.
Ante las fotografías —de gran interés testimonial—, tomadas por el propio geógrafo, y los apuntes muy ilustrativos de su puño y letra que contiene el libro, Lorenzo López Trigal alude a que tanto Medina Bravo como Martín Galindo eran buenos fotógrafos y anuncia que, en estos momentos, está embarcado en el proceso de «ordenar y catalogar» sus excelentes fondos.